DESCARGA
Síguenos en:

Qué tal un elegante martini

POR: Redacción
FECHA:2011-11-24
Es el coctel por excelencia, del que más se habla y que, quizá, se mencione en más películas, pero pocos lo hacen bien.

La primera leyenda sobre el martini aparece a finales del siglo pasado y comienza con una bebida llamada "Martinez" compuesta por cuatro partes de vermouth rojo dulce y una parte de ginebra (llamada Old Tom) bastante más dulce que la que se emplea hoy.
La transformación al martini fue gradual en el tiempo con el empleo de otras ginebras más fuertes, con la sustitución del vermouth rojo por el blanco y con la combinación de los ingredientes en otras proporciones.

Otra historia de finales del siglo XIX cuenta que en el salón Julio Richelieu en la localidad de Martínez, California, se le sirvió una bebida a un viejo minero en la que se introdujo una aceituna y se le bautizó "Martínez" por el nombre del pueblo, y hasta hoy esta población sostiene ser el lugar de nacimiento del martini.

En 1896 se publicó un libro titulado Stuart´s fancy drinks and how to mix them in New York, que incluía una receta de una bebida llamada Marquerite compuesta por dos tercios de ginebra y un tercio de vermouth francés, y es la receta antigua que más se aproxima a la versión actual del martini.
Una de las historias más recientes y fiables acerca del martini cuenta que en 1911 el cantinero jefe del Hotel Knickerbocker de Nueva York, un hombre llamado Martini di Arma di Taggia, mezcló mitad de ginebra, mitad de vermouth y unas gotas de naranja, enfrió la bebida con hielo y la vertió en un vaso helado. Con el tiempo los asiduos de este bar fueron pidiendo algunas variaciones a esta bebida, incluyendo la aceituna.

Preparar un buen Dry Martini -el don de los dones de los martinis- requiere de técnica y práctica: ginebra, vermouth y una aceituna, o en su defecto una corteza de limón, es todo lo que se necesita para recrear la receta original, aunque no es tan sencillo como parece. De hecho, el Dry Martini es uno de los cócteles más complejos de elaborar a la hora de conseguir el equilibrio exacto entre sabores y texturas.

Lo principal a la hora de dar con el Dry Martini perfecto es seleccionar la ginebra correcta. Busca dulce, semiseca o seca, pero siempre de buena calidad. Y antes de comenzar, asegúrate de que conoces el sabor y la intensidad de cada una, para que el cóctel se adapte totalmente a tu paladar.

Lo siguiente que debes controlar son las cantidades: en una proporción de cuatro a uno, procura enfriar la ginebra, el vermouth, el vaso y la coctelera antes de comenzar. Una vez frío, llena la coctelera con hielo picado y las porciones correctas de alcohol (en shots de 25 ml), y mezcla el combinado sin agitarlo para evitar que el hielo pierda consistencia. Sirvelo en la copa, y exprime una corteza de limón sobre la superficie, hasta que esta quede cubierta por una finísima capa de jugo, o sustituye el limón por una aceituna. Recuerda que en la práctica esta la perfección...

Nota cortesía Revista Esquire

Redes Sociales
Araiz Corre
Encuesta
COACH