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Chris Evans: escudo humano

POR: Dan Jones
FECHA:2011-10-13
Aquí te diremos cómo Chris Evans logró construir todos los músculos que le dan vida al Capitán América en pantalla.

Sería grandioso meterte a una máquina siendo un tipo enclenque y salir de ella con un cuerpo de superhéroe ¿no crees? En la cinta, Chris Evans entró a una siendo un hombre flacucho con piernas de pollo y salió con 25 kilos extra de puro músculo e infinitamente más poderoso. Su cuerpo se había transformado en una armadura indestructible. En otras palabras: salió el héroe que llevaba dentro.

Bueno, sería algo fascinante. Y, aunque no lo creas, Chris Evans fue sometido a un proceso similar para estelarizar el filme Captain America: The First Avenger. Lo cierto es que en la realidad no hubo una máquina o un suero maravilloso que lo transformara: tuvo que hacerlo a la antigua: trabajo duro en el gimnasio, pavo a la parrilla y licuados de proteína. Pero el cambio adquirido en su anatomía no tardó muchos meses, sino que fue sorprendentemente acelerado. ¿Trucos de cámara? Para nada. De hecho, Evans desarrolló su cuerpo de la misma manera en como aparece en las escenas, incluso los productores se vieron obligados a usar CGI (imágenes generadas por computadora) para reducir sus dimensiones.


Volumen sorprendente

Quizá hoy sea uno de los protagonistas más buscados de Hollywood. Esto se debe a que, para hacer más real la interpretación de su papel en esta película, tuvo que rediseñar su cuerpo. Se puso a entrenar con Simon Waterson, el responsable de darle esa anatomía a Daniel Craig para interpretar al 007 en Casino Royale. Trabajó durante tres meses y entrenaba dos horas al día. "Fue agotador y brutal; no encontré excusa alguna válida para no ir al gimnasio, por lo que tuve que hacerlo", comenta el actor entre risas.

En realidad no existe un aire de misterio en el modo en como Evans se ha movido en el negocio de la actuación: trabaja duro y mantiene una actitud firme. "El gimnasio no fue nada especial, sus objetivos fueron dos grupos de músculos: pecho-espalda y bíceps-tríceps; literalmente los destruimos en sesiones de dos horas. Seguido de un trabajo de "descanso" para abdomen y torso", añade. La clave de su entrenamiento fue sencillamente la variación. Cada grupo muscular fue atacado por todos los ángulos posibles a fin de encontrar diferentes maneras de estimular su cuerpo y mantenerlo en transformación constante. "No tenía idea de que hubiera tantas maneras de llevarte al extremo físico", señala Evans.

Como Chris le tiene fobia a la caminadora, lo mejor para él fue que jamás se vio obligado a hacer rutinas de cardio durante los tres meses de preparación antes de ponerse en el uniforme del Capitán América. "No corría, no remaba o pedaleaba en la bicicleta estacionaria... no hacía nada de esto. Si hubiera hecho rutinas de cardio, habría desaparecido", asegura. "Soy bastante delgado, y debía ganar masa muscular".

Chris Evans: escudo humano 1
La rutina del dolor

Aunque la cinta del superhéroe todavía sigue arrasando con las taquillas de los cines de todo el mundo, Evans ya trabaja en un nuevo proyecto que incluirá a los otros cinco vengadores. Por supuesto, aparecerá con su musculoso físico (seguramente más transformado).

Ese es el estímulo en el que enfoca su entrenamiento. "Soy un gran fan de trabajar para mi propio cuerpo. Me pongo mis audífonos y soy excelente para automotivarme. Al final de cuentas, lo disfruto. De hecho, si, por alguna razón, no entreno durante dos días seguidos me siento terrible", asegura el actor. Y esta -la constancia- es otra de las cuestiones indispensables para conseguir resultados extraordinarios para cualquier hombre común.

"No creo que mi cuerpo supuestamente deba ser tan grande como el del Capitán América, pues después de un mes y medio de entrenamiento experimenté tensión en algunas articulaciones, un crujido en mi hombro derecho y dolor en el músculo derecho del pecho. Aunque esos son gajes del entrenamiento, lo bueno es que siempre hubo maneras de ejercitarme sin afectar las zonas ni con un grado ligero de lesión".

"Hay algunas cosas que duelen más que otras", dice. Entonces recuerda cada experiencia diaria. "Pero creo que es algo universal, pues sé que cada sujeto experimenta algún tipo de lesión siempre. Es bueno saber que eso está debajo de cualquier extravagancia: ahí también se muestra un poco de lo que es el humano".

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