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Oscar Pistorius: sin excusas

POR: Mark Levine
FECHA:2012-08-03
Lecciones de velocidad y paciencia del velocista pionero olímpico de Sudáfrica. Además de sus secretos de entrenamiento.

Oscar Pistorius es lento para las salidas. Le falta la fuerza de propulsión que tienen otros competidores y no es difícil de saber por qué: él no tiene piernas. Las perdió ambas desde que tenía 11 meses de edad. Pistorius utiliza en la pista un par de prótesis con forma de "J". Ellas lo mantienen erguido, pero su velocidad viene de otra parte. Encima de las piernas mecánicas, sus muslos y la parte superior del cuerpo son una poderosa masa. Termina la primera ronda y es difícil distinguirlo de entre sus compañeros, a excepción de que sus caderas y sus hombros parecen estar trabajando más duro que los de los demás. Es como si lo hubieran lanzado por los aires y que el resto de su cuerpo se apura para mantener el paso. No parece que se hubiera conseguido sin esfuerzo. Más bien parece un cuerpo bajo una enorme presión. Se acerca a la vuelta final y te da miedo que las placas de fibra de carbón que lo sostienen se desprendan, pero él lleva su cuerpo a la curva. Pistorius dice: "Mantener el paso es lo más difícil. Muy lento, nunca vas a alcanzar a los demás; muy rápido y te arriesgas a fatigarte antes de tiempo. Así que debes ser agresivo y relajado". Tiene gracia, pero existe en un punto medio entre el control total y su pérdida. "Me obligo a superar mis límites cuando corro. Hay ocasiones que después de terminar la carrera tengo vista borrosa y hasta he llegado a perder temporalmente el oído".

 

Pistorius, de 25 años, ha superado obstáculos tanto físicos como legales para reclamar un puesto entre los mejores corredores del mundo. Para ser calificado en la disciplina de los 400 metros, él tiene que correrlos en 45.30 o menos antes de junio. El año pasado hizo un récord personal de 45.07, casi dos segundos por debajo del record olímpico de Michael Johnson, pero lo suficientemente rápido para ganarse un lugar en el equipo olímpico sudafricano. El éxito de Pistorius eleva la posibilidad de que la velocidad se encuentre tanto en el cerebro y el alma como en las extremidades. Ese concepto resuena más allá de la pista y ese es el motivo de que los mercadólogos están interesados en su carrera.

 

Cuando Pistorius era un niño, nunca se atrevió a pensar que era veloz. Nos dice: "Las prótesis de pierna que tenía eran pesadas y estorbosas. Así que no me gustaba correr. En ocasiones hacía justificantes con mi mejor letra y los firmaba con el nombre de mi mamá para que el profesor de deportes me excusara". Pero aún así Pistorius fue muy competitivo, alimentado por las ganas de demostrar que era más fuerte, inteligente, resistente y rápido que sus compañeros. Jugó cricket, tenis, futbol, waterpolo, lucha y rugby (en el que por cierto hizo muy buen papel). Pero, a partir de que sufrió una lesión a los 16 en la rodilla, su terapia de rehabilitación incluía correr en la pista. Después de dos semanas de trabajo, su entrenador lo inscribió en una carrera de 200 metros planos. Pistorius ganó. De hecho, se dice que podría haber roto el récord de velocidad para una persona a la que le habían amputado ambas piernas. Meses después, él estaba corriendo con los mejores velocistas paralímpicos del mundo.

 

Un día, para probar su resistencia, el entrenador de Pistorius lo inscribió por vez primera en los 400 metros planos. "La distancia fue la muerte". Pero sin saberlo, Pistorius hizo el mejor tiempo para esta carrera de jóvenes sudafricanos, discapacitados o no. La carrera con sus requerimientos tanto de intensidad como de resistencia le viene perfecta a Pistorius, permitiéndole vencer su arranque poco común con velocidad a lo largo del trayecto. Desde entonces, Pistorius se ha convertido en un especialista de los 400, no solo rompiendo el récord para velocistas discapacitados, sino también corriendo el primer tramo de 4x400 del equipo sudafricano que estableció el récord nacional de la categoría.

 

Maneja motos para relajarse y ya consiguió su licencia de piloto. Su casa en Pretoria está muy cerca de una reserva natural que alberga chitas, y a veces en las noches se sienta en su patio a escuchar su llamado.

 

"El guepardo es el animal más sorprendente", dice Pistorius, "puede alcanzar su velocidad máxima en solo tres segundos. Los humanos, en cambio, no están hechos para la velocidad. Bueno, al menos no todos".

 

 

Abdomen en un dos por tres

Una zona lumbar fuerte es el equilibrio del corredor.

Levantamiento de cadera Boca arriba con los talones sobre una caja de 75 cm de alto. Levanta la cadera para que tu cuerpo forme una línea. Mantenla 15 segundos. Dos series de ocho rep.

Planchas Pistorius hace que este ejercicio sea más retador cambiando la pierna levantada cada cinco segundos. Mantenlo por dos minutos y descansa uno más. Repite dos o tres veces.

Abdominales de bicicleta Haz cuatro series de 45 segundos, con un minuto de descanso. Si hay dolor, detente.

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