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Atrévete a hacer CrossFit

POR: Grant Stoddard
FECHA:2012-12-17
Este es el más nuevo y controversial sistema de ejercicios... ¿Te encuentras listo para entrarle al equipo? Conócelo y aventúrate.

El CrossFit transformará tu cuerpo y tu vida de una manera que no creerás posible. Este no es el eslogan de un infomercial nocturno, sino las palabras devotas de mi ex novia. Mencioné que consideraba practicar el CrossFit cuando, para mi sorpresa, Becky dijo que ella llevaba un año entrenándolo y que le había dado un nuevo aliciente a su vida (y hasta una "familia"). En todo lo demás ella seguía sonando como la muchacha tranquila que solía vivir conmigo. Pero, cuando hablaba del CrossFit, se volvía loca, lo hacía como una fanática desquiciada.

Entonces, ella me mostró unos videos de YouTube en los que aparecía haciendo "dominadas" por docenas y mostrando un físico esbelto y fornido como el de alguien que practica artes marciales. Si eso era locura... yo también quería estar loco. Me inscribí para una sesión de demostración gratuita tan pronto como colgué el teléfono.

El atractivo del CrossFit -un programa de acondicionamiento que mezcla el levantamiento de pesas olímpico, ejercicios de potencia, calistenia, gimnasia, sprints, pliometría y algunos ejercicios difíciles de catalogar (como escalar una cuerda)-, es que los entrenamientos son breves, intensos y se mantienen en cambio constante. Así que no tienen nada que ver con los largos y aburridos ejercicios que he practicado durante toda mi vida adulta.

En muchos países, el CrossFit ya se ve por todas partes. He contado alrededor de 10 centros para practicarlo cerca de mi apartamento en el centro de Vancouver. De hecho, decidí practicarlo en uno al que puedo ir caminando desde mi casa.

Tal como las instalaciones de CrossFit que he visto en los videos, este lugar no tiene la apariencia de un gimnasio común y corriente. No existen espejos ni máquinas para ejercitar músculos aislados, así como tampoco dispone de bicicletas fijas ni estantes cargados de mancuernas. El "box" (o "caja"), como los adeptos le llaman a sus gimnasios, es un espacio abierto con suelo de goma, techo alto y algo de equipo: barras, pesas, mancuernas, bolas terapéuticas, cuerdas para saltar y máquinas de remo; todo perfectamente acomodado en el perímetro. Las paredes carecen de adorno alguno, a excepción de unas citas que se le atribuyen a Greg Glassman, el padre del CrossFit. Por ejemplo: "No, las cosas no se están poniendo cada vez más fáciles... y seguramente no querrías que así fuera".

 

A empezar

Mi asignación inicial incluía la rutina cronometrada de una típica secuencia de CrossFit. Durante ella, remé, brinqué, hice lagartijas y sentadillas con pesas. Los ríos de sudor corrían, eliminando cualquier duda de que en mis antiguas rutinas no estaba dando el 100 por ciento. A la rutina seguían unas clases de "elementos", durante las cuales mis compañeros y yo aprendimos los ejercicios básicos. Y entonces había llegado el momento de poner manos a la obra. El clímax de cada clase es cuando inicias el "entrenamiento del día" (WOD, por sus siglas en inglés). A muchos de estos WODs les ponen nombre de mujer... ¿Tal vez quieras tener a "Cindy" al final del día, o no? Mi primer WOD consistía en 12 lagartijas "pecho al piso". Nueve pesos muertos con 100 kg y 15 saltos sobre una caja de 60 cm de altura. Eso es una ronda y el reto es hacer tantas como puedas en 15 minutos. Se prende el cronómetro, la música suena muy fuerte, las barras chocan y mis compañeros gruñen, gimen y vitorean a los demás. Cuando la entrenadora Jenika Gordon, quien además es la dueña del lugar, gritó: "Al piso de nuevo", ya necesitaba oxígeno y me sentía algo confundido después de la tercera ronda. Y todavía me quedaban 10 minutos para seguir. Y no era el único que sufría. Cada vez, las lagartijas eran más curvas; los saltos, más desganados; los pesos muertos, desgarbados. Y aun cuando algunos fanáticos del CrossFit piensan que vomitar durante el entrenamiento es algo así como un honor, yo solamente esperaba no hacer un espectáculo en mi primer entrenamiento.

En mi iniciación de 15 minutos, conseguí realizar el circuito de tres ejercicios durante un modesto total de seis veces. Todos dijimos nuestro total en voz alta y Jenika los anotó en un pizarrón. Obtuve casi los peores resultados de entre cerca de doce hombres y mujeres, algunos de ellos que me pasan por poco más de 20 kilogramos. Una de las sorpresas más grandes de ésta y las clases subsecuentes fue la variedad de cuerpos, que además no estaban ligados al rendimiento o a los resultados de sus dueños. Cualquier día, el más gordo de todos, podría hacer mucho más rondas que la espectacular joven con cuerpo de amazona o el atleta de músculos perfectos.

Me tomó únicamente unas cuantas clases comprender por qué mi ex estaba loca por el CrossFit. Por feo que suene... cuando te encuentras a la mitad de un WOD, el mejor consuelo es que casi termina. Sin embargo, sabes que lo vas a conseguir porque nadie lo puede dejar a medias.

Una de las razones del porqué es tan estimulante es que, en realidad, tú no compites con tus compañeros sino contigo mismo. Pero, al mismo tiempo, debes abandonar las viejas ideas que tuvieras sobre estar en forma, como la búsqueda lineal de una meta que se pueda medir, ya sea en fuerza, tamaño o kilos perdidos.

 

Inteligencia de entrenamiento

Pero no es así como trabaja el CrossFit. Los entrenamientos no están programados de la manera tradicional. Saltas de un ejercicio complicado al siguiente con el fin de volverte bueno para superar ejercicios difíciles. Además, el enfoque que se le da a los expertos es más místico que el de los demás.

De acuerdo con el doctor David Pearson, profesor de Ciencia del ejercicio en la Universidad Ball State, "hay cierto azar en los ejercicios del CrossFit que no resultan ideales para un entusiasta promedio del ejercicio. Pero si necesitas entrar corriendo a un edificio en llamas, levantar una viga de madera y correr hacia afuera con una persona en hombros, ésta es la rutina para ti".

De hecho, entre los primeros seguidores del CrossFit, se encuentran muchos trabajadores de servicios de emergencias. Glassman abrió el primer gimnasio de CrossFit en 1995, en Santa Cruz, California. Él definió la mezcla de levantamientos, carreras y ejercicios gimnásticos, como "una constante variación de movimientos funcionales, realizados con alta intensidad". Ese mismo año, el Departamento de Policía de Santa Cruz lo contrató y dejó a cargo de preparar a sus oficiales ante lo que Glassman definió como "lo imprevisto, lo desconocido y lo que no se puede conocer". La consecuente popularidad del CrossFit entre bomberos, SWAT y personal de Fuerzas Especiales le dio a sus teorías una credibilidad que el dinero no puede pagar.

Sin embargo, pasó un poco de tiempo para que el público fijara su atención en el CrossFit. Para 2005, solo se habían abierto 18 filiales de su gimnasio. Pero, de ese momento a la fecha, el crecimiento ha sido exponencial. Hoy día existen poco más de tres mil filiales y todas promueven la definición de Glassman del "estar en forma": "Tener una mayor capacidad de acción en un amplio espectro de tiempo y forma". Es decir, tener un buen desempeño un rango muy grande de actividades a través de periodos variables de tiempo. "Puedes aceptar esa definición u ofrecer otra; estamos dispuestos a competir con cualquiera que tenga otra noción", dice Glassman.

El "estar en forma" no tiene una definición oficial, una organización que lo represente y mucho menos estatutos que lo regulen. Pero Glassman hizo su propia definición y curiosamente su sistema se acopla a ella perfectamente. Pero si hay algo en lo que coinciden todos los expertos no afiliados al CrossFit que yo entrevisté es que el método todo-en-uno del CrossFit tiene errores, y que algunos de éstos pueden ser muy peligrosos. "Probablemente, si eres fuerte y sano, no tendrás problema", dice Robb Wolf, quien abrió las filiales uno y cuatro, para luego convertirse en el experto de nutrición de la marca. "Si eres propenso a lastimarte, el CrossFit no es para ti", dice.

 

Algunos riesgos

No solo es la intensidad de los entrenamientos lo que preocupa a los expertos, sino que haces levantamientos técnicamente complejos, con muchas repeticiones en un estado de fatiga. Y ésa es una combinación destinada a fracasar. "Toma tiempo dominar ciertos movimientos, en especial los levantamientos olímpicos", dice el entrenador Joe Dowdell, fundador de Peak Performance, en Nueva York. "El no pasar suficiente tiempo enseñándole a la gente cómo hacer cada ejercicio es algo peligroso".

Es aún más preocupante la manera en que aprenden los mismos entrenadores de CrossFit. "Si tienes dudas sobre lo que sucede en un entrenamiento, entonces acudir a una certificación de CrossFit no te hará sentir mejor", dice el periodista Bryan Krahn, quien atendió a una clase de certificación, de fin de semana, para Tnation.com. "Los seminarios eran bien llevados y los oradores eran buenos. Mi problema tenía más que ver con la ideología del CrossFit. La planeación no tiene sentido alguno desde el punto de vista de un entrenamiento de potencia. La realidad es que, cuando muchos hombres van al gimnasio, lo hacen para ganar músculos. El CrossFit no es la manera óptima de conseguir esa meta".

Glassman se burla: "Si vienes a mí con la meta de perder grasa, ganar músculos o tener un mejor físico, no te trataría distinto que a alguien que me dice que busca tener una mayor capacidad de acción en un amplio espectro de tiempo y forma".

Pero sinceramente nadie usaría esas palabras o buscaría ese objetivo en particular. Así que Glassman explica mejor el porqué el CrossFit funciona como lo hace. "La naturaleza se va a encargar de castigar al especialista. Es por ello que yo quiero saber hacer de todo y no ser especialista de nada. La especialización es para los insectos, y lo que yo busco es amplitud de opciones. Cualquier persona que se considere sabia está convencida de que la especialización te pone en una posición comprometida", dice.

Y para ilustrar su punto, termina contando una parábola acerca de un hombre que puede correr 1.6 km en cuatro minutos y otro que hace sentadillas con 400 kg. "Lo que te dice el primer caso es que, para lograr eso, eres un hombre sin masa corporal y que nunca podrá ser considerado fuerte. Mientras que el segundo, si alguien puede levantar ese peso, seguramente camina extraño... y verlo correr te mataría de la risa. Funcionalmente, esta gente no se encuentra en buena forma. Se han logrado insertar en un nicho y, fuera de él, no son nada. En realidad no conozco a nadie que pueda levantar todo ese peso o que corra tan rápido. Todo lo que conozco es a personas que quieren verse mejor, y, en el mundo real, los mejores cuerpos pertenecen a la gente que tiene capacidad funcional", dice. Entonces, ¿cómo es que las personas con cuerpos gelatinosos tenían mejores desempeños que los que poseían un buen físico?

 

El peligro de salir lastimado

Una preocupación más grande sería el peligro de salir lastimado. Los WODs del CrossFit en ocasiones emplean levantamientos olímpicos, como una "arrancada" con muchas repeticiones, justo cuando las personas están exhaustas. Según el doctor Stuart McGill, profesor de la materia Biomecánica de columna, en la Universidad de Waterloo, en Ontario: "El problema tiene que ver con la fatiga y el hecho de que ésta te lleve al fracaso. Algunos ejercicios son propicios para esto y otros no". McGill pone los levantamientos olímpicos en la segunda categoría. "El repetir muchas veces un ejercicio, comprometiendo la postura por culpa de la fatiga, no se apega a la filosofía del levantamiento olímpico respecto a la reducción de riesgos y mejora del desempeño". Por otro lado, está el asunto de los entrenadores. "Puedes aprender la mecánica de un levantamiento olímpico en dos días, pero no puedes acumular de este modo la experiencia necesaria para enseñarle a alguien el modo de hacerlo", dice Krahn.

La Rabdomiolisis es otro trastorno de la salud que se ha asociado a la práctica del CrossFit con el paso del tiempo. La "Rabdo" puede ocurrir cuando los músculos han trabajado tanto que sus fibras se rompen, liberando una proteína llamada mioglobina al flujo sanguíneo. En casos extremos, esto puede dañar los riñones.

Al ex técnico en Sistemas de la Información de la Marina de EUA, Makimba Mimms, le fueron concedidos 300 mil dólares como indemnización, resultado de una demanda que ganó en contra del gimnasio local de CrossFit y su entrenador. Entre los daños que él sufrió está la Rabdomiolisis.

Lejos de negar cualquier relación del CrossFit con daños potencialmente fatales, o al menos tratar de cambiar el tema, la gente que está metida en el negocio lo utiliza como muestra de su intensidad. Al WOD que casi mata a Mimms, le pusieron por nombre "Makimba", y lo recategorizaron com un ejercicio para niños. Esa decisión no solo ignora la seriedad de los daños que le hicieron a Mimms, sino también el hecho de que nadie es inmune a la "Rabdo", ni siquiera los atletas de primer nivel. En enero de 2011, un periódico local reportó que 13 jugadores de fútbol de la Universidad de Iowa fueron internados con "Rabdo" después de un entrenamiento que incluía 100 sentadillas en las que debían levantar 50 por ciento de su peso máximo. No era un entrenamiento de CrossFit, pero andaba por el mismo vecindario: un ejercicio técnicamente complejo, realizado con muchas repeticiones en circunstancias de extrema fatiga. Sin embargo, la cercanía del CrossFit con sus peores cualidades va todavía más allá. Una de sus mascotas animadas no autorizadas es el "Tío Rabdo", que se muestra como un payaso muy maltratado, conectado a una máquina de diálisis y lo que parecen ser un riñón, sus intestinos y algo de sangre, regados por el piso o saliéndose de sus calzoncillos. El otro es "Pukie" ("vomitón") el payaso, el cual se muestra arrastrándose lejos de una barra con pesas y unos aros de gimnasia, agarrándose el pecho y vomitando. Definitivamente nada parecido a las mascotas de los equipos deportivos.

El doctor Alex Koch, profesor asociado de Ciencias de la salud y el ejercicio, en la Universidad Lenoir-Rhyne, en Carolina del Norte, nos dice: "Con Pukie el payaso y el Tío Rabdo, ellos le dan a la frase: El que no arriesga, no gana, un significado de otro nivel. Considero que el ejercicio (y el movimiento en general) debe ser una cosa divertida. No animo a los atletas que entreno a que hagan ejercicio hasta que vomiten. No quiero ni limpiarlo ni olerlo siquiera".


En tres meses

En los tres meses que llevo haciendo CrossFit tres veces a la semana, lo más cerca que estuve de volver el estómago fue el día que me tocó una carrera de un kilómetro en la máquina de remo. Por alguna extraña razón quería ganar, a pesar de que uno de mis contrincantes tenía características de desempeño muy superiores a las mías. No vomité, pero tampoco gané.

Sin embargo, perdí tres kilogramos en 90 días... Eso habría sido un excelente resultado si no hubiera llegado pesando 64 kilos. Lo último que quería era ponerme más delgado. Nadie en el gimnasio de CrossFit sabía de mi pérdida de peso, o le importaba. En ningún momento me preguntaron cuáles eran mis objetivos al entrenar CrossFit. Si acaso, buscaba que las sentadillas, los pesos muertos y los levantamientos olímpicos le dieran un poco de volumen a mí trágicamente plano trasero que, al final de cuentas, no tuvo mayor cambio.

También descubrí que no era el mejor candidato para los entrenamientos grupales. Para mi sorpresa, fui forzado sin mayor esfuerzo a adoptar una actitud competitiva. No importaba si mis rivales eran mujeres maduras muy amables; solo me guiaba la necesidad de acabar con ellas. Al principio pensé que era muy bueno el hecho de alejarme tanto de mi zona de confort, pero no pasó mucho tiempo para que me diera cuenta del porqué ya me sentía cómodo en esa nueva zona. No fue únicamente la intensidad o lo inapropiado del fervor lo que me alejó del CrossFit. Todos los aplausos, porras y exclamaciones del tipo de "estás haciendo un gran trabajo", finalmente sacaron mi lado misántropo.

La gota que derramó el vaso vino un día que estaba en un grupo de 12, casi todas mujeres. Ya todas habían terminado y a mí todavía me faltaban tres rondas más. Existe algo extrañamente humillante de tratar de sacar una quinta ronda de 10 dominadas con la cara roja y una fatiga más grande que yo, mientras un grupo de mujeres me vitoreaba. Terminé dos minutos después de mi rival más cercana y me arrastré entre felicitaciones hasta la calle con el único fin de nunca más volver.

Un mes después me topé con una vecina que entró al CrossFit aproximadamente al mismo tiempo que yo. "¿Dónde has estado?", preguntó ella. "Ya no hago CrossFit", respondí. Ella se quedó sin habla y con la boca abierta. "Supongo que tú sigues yendo, ¿verdad?". "Claro que sí", respondió. "Ahora soy instructora. Es una de las cosas que más me gustan en el mundo. Excepto mi esposo tal vez, pero el CrossFit está en segundo lugar y la distancia entre ellos es cada vez menor". Yo me reí, pero ella me aseguró que no era broma.

El CrossFit es como una secta mezclada con una pirámide empresarial, cuya base se hace más grande cada día. Esto me lleva de vuelta a la conversación sobre este tema que tuve con mi ex novia Becky... Hay "algo" que hace que cierta gente suba a Internet videos de ellos mismos haciendo "dominadas", mientras que ese "algo" hace que gente como yo, nos alejemos irremediablemente. Tal vez, no es un sistema para todos.

El fervor que vi en mis tres meses de entrenamiento tal vez fue lo único que me dio esperanza. Quizás algún día yo pueda encontrar un régimen que me enganche de la misma manera que el CrossFit ha emocionado a tanta gente por todo el mundo.

 

Los beneficios

Los principios básicos del CrossFit no son exclusivos del "box". Incorpora estas estrategias a tus propias rutinas y dale una pequeña probada a su fervor.

Sé competitivo La competencia, sin duda alguna, es un gran motivador. En una investigación del Reino Unido de 2010, los científicos descubrieron que entrenar en grupo dispara el umbral del dolor de las personas. Asimismo, un estudio español de 2007 reveló que la disputa libera endorfinas que te ayudan a superar la tensión.

Sé breve En serio, en un estudio de la Universidad del Sur de Illinois, en Edwardsville, adultos con sobrepeso que entrenaron con pesas durante 11 minutos al día, por tres días a la semana, incrementaron su fuerza muscular y quemaron más calorías las 24 horas siguientes que los que no hicieron ejercicio. Sí, ¡11 minutos!

De cuerpo entero Un trabajo publicado en el European Journal of Applied Physiology descubrió que los hombres que realizaron ejercicios de entrenamiento de resistencia para todo el cuerpo aceleraron su metabolismo un ocho por ciento por tres días. Mientras más músculos trabajen, más calorías vas a quemar.

¡Esfuérzate! Investigadores de la Universidad de Siracusa encontraron que superseries recíprocas (pares de ejercicios que atacan grupos musculares opuestos con poco descanso) quemaron más calorías por minuto que las que tuvieron descansos intermedios. Más intensidad ahora significa menos grasa más adelante.

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