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Aviones, cerebros y automóviles

POR: Marc Salem
FECHA:2012-04-20
Los viajes de negocio no tienen que ser una tortura. Con sicología de aficionado y una pizca de engaño, puedes viajar mejor.

Los viajes de negocio no tienen que ser una tortura. Con sicología de aficionado y una pizca de engaño, puedes viajar con mucha más comodidad... y ser por tanto más exitoso cuando aterrices. Este es tu plan de vuelo.

 

1. Ábrete camino a primera clase con palabras

Aborda a la empleada de la salida cuando no haya cola, ubicándote de lado para que quede un espacio abierto entre los dos. Al sentirse expuesta y susceptible será más propensa a ceder.

 

2. Pasa rápido por los controles

El truco es este: Responde las preguntas antes que te las hagan. Cuanto te acerques al detector de metales, deposita las llaves y la billetera en el contenedor, mírale a los ojos al agente y dile: "Eso es todo lo que tenía en los bolsillos". Y adelante. Tu desenfadado enfoque de negocios hará que no te detengan.

 

3. Habla el idioma

Los mexicanos son gente un poco hoscas. Los argentinos verdaderos dinamos. Las dos apreciaciones son falsas, pero existe esa percepción porque ambos grupos hablan paralenguajes diametralmente opuestos: es decir, el ritmo del habla es distinto. (Por lo general, la gente confunde rapidez con elocuencia y esta con inteligencia y energía). Pero es preferible imitar la cadencia de los residentes locales cuando hables.

 

4. Párate durante el almuerzo

Los hombres de respeto se ponen de pie cuando saludan a alguien. Los hombres astutos, importantes y poderosos, se ponen de pie cuando los demás están sentados.

 

5. Finge que masticas un chicle

¿Un barrio malo? Es menos probable que te molesten si te ven que masticas chicle. Unos lentes oscuros completan el disfraz de tipo duro... de día, claro está.

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