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Cambia de trabajo ¡ya!

POR: Alejandro Serrano
FECHA:2012-05-29
Te ayudamos a despedirte de ese empleo que te está amargando la vida. Toma la decisión de un futuro mejor, ahora.

La rotación laboral ha dejado de ser un patito feo. "Ahora un directivo se mantiene en una compañía durante seis años y después busca otra para seguir desarrollándose", confirma Luis Muñoz, de la empresa de trabajo temporal Adecco Selección. Pero no sólo los directivos estrenan despacho. Si te lo propones, también el viento puede estar a tu favor. Si tu reloj interno lleva meses gritándote que ya es hora de cambiar, pero tu trasero no se quiere levantar, tranquilo: te daremos el empujón que necesitas. Te mostramos las fases por las que pasarás antes de lograr tu objetivo. Al fi nal, nos lo agradecerás.

 

1 La decisión

Si te encuentras en una situación en la que siempre que ves a tu jefe deseas darle un tiro en la cabeza, tienes tres opciones: seguir siendo su sombra y llevarle el café todas las mañanas, no serlo y dejar que tu úlcera siga creciendo hasta que se vuelva una república independiente, o (y esta es la mejor opción) reconocer que ha llegado el momento de cambiar de trabajo. Pero ¿cómo saber que de verdad ha llegado ahora? Y si quieres ser más sincero: ¿disfrutas tu trabajo? Por otra parte, hay un indicador que no falla: tu estado de ánimo. Si predomina la tristeza, el desinterés o el miedo, mala señal.

Si aún tienes dudas, una buena forma de jalar ese gatillo interno es que pienses en tu vida cada vez que acabe el día de trabajo. Olvídate de los grilletes, siéntate tranquilamente y pregúntate cómo te fue este día, cómo te fue ayer y cómo te fue en la semana.

Dar el primer paso es lo más difícil. Aunque una vez que admites tu realidad, todos sabemos que ha llegado el momento de cambiar de trabajo. Unos lo hacen, otros no. Marta Romo, socia de la consultora de coaching y liderazgo Eurotalent, nos explica la diferencia entre los cobardes y los valientes: "quienes lo consiguen son personas que saben lo que quieren y asumen la responsabilidad de su propia vida. Saben que su bienestar depende directamente de ellos y, por lo tanto, actúan y consiguen resultados".

Imítalos y no te sientas solo. Piensa que el trabajo ya no es algo estable, ni en tu país ni en el extranjero. Si te planteas un cambio de empleo, ¿por qué no de ciudad y de país? De hecho, una de cada tres personas lo ha hecho al menos una vez en su vida. Es más, en Francia, Holanda y Portugal, 80% de la población estaría dispuesta a buscar trabajo fuera de sus fronteras. En nuestro continente, en cambio, nos movemos menos que Ronaldinho en un juego amistoso. La vivienda, los lazos familiares, la ausencia de políticas públicas que animen al traslado y el pánico a la inestabilidad del empleo han causado estragos: en España sólo 13% de las personas buscarían trabajo en otro país. ¿Te animas a dar el ejemplo?

 

2 La búsqueda

No te vamos a engañar: es la fase más agotadora. Pero si sabes buscar nuevos canales, mover contactos y no dejarte vencer por el desánimo, en menos de seis meses tendrás nuevos compañeros de trabajo. Pero antes de que te claves en Internet para buscar la oferta de tu vida, responde con toda sinceridad: ¿tienes claro lo que quieres?, ¿deseas continuar en el mismo sector?, ¿pasarte a la competencia?, ¿o dar un giro radical a tu vida y auto emplearte? Aunque es normal que las dudas te asalten, es absolutamente necesario que tengas claro que tengas tu objetivo profesional. Y una cosa más: modifica tu actitud. "Buscar trabajo debe ser un trabajo en sí mismo. Tienes que pensar que lo vas a conseguir, que es posible, aunque hay que ser consciente de que puede llevar cierto tiempo", recuerda Marta Romo. Así que manos a la obra y redacta tu currículum. Piénsalo como la mejor tarjeta de presentación posible; un documento que no sólo refleja los datos personales, la formación y la experiencia, sino que permite comprobar si somos organizados, detallistas, creativos... o todo lo contrario. Y sé sintético. Por muchas cosas que hayas hecho en tu vida, ni se te ocurra martirizar a la persona encargada de manejar currículums con un tomo de 40 páginas (seguro tienen mejores cosas que hacer). No te hagas el bromista ni el interesante en este documento, lo que buscas es un trabajo, no una cita. Céntrate en explicar tus inquietudes profesionales y por qué estás interesado en el empleo. En resumen: véndete.

Después responde a los anuncios, revisa la prensa especializada, navega portales de empleo, las páginas web de las compañías, contacta a consultores de recursos humanos... "Sé proactivo", dice Luis Muñoz. "Eso significa que no esperes sentado a que te lluevan las ofertas, no sucederá. Busca sin descanso e incluso contacta empresas sin que haya una oferta de por medio." Y lo que es más importante, sácale todo el jugo a tu red de contactos. Amigos, antiguos compañeros de Universidad, de trabajo, familiares, conocidos de familiares, conocidos de familiares de compañeros de trabajo... Nunca sabes a la vuelta de qué esquina te espera la oportunidad de tu vida. Cualquiera de nosotros tiene entre cinco y 15 contactos directos que nos permiten acceder a otros círculos hasta sumar al menos un centenar de personas. No pierdas el tiempo y pon tu agenda a trabajar. Te sorprenderán los resultados. De hecho, un estudio realizado recientemente por la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, ha concluido que los lazos amistosos podrían reducir la tasa de desempleo en más de un tercio. Además, muchas empresas prefi eren candidatos recomendados. Utilizan el referral hiring, que no es más que incluir en el proceso de selección a personas recomendadas por sus propios trabajadores. Por lo anterior, no pares de llamar hasta que tu teléfono eche humo.

 

3 El encuentro

El empleo de tus sueños está a la vuelta de la esquina. Lo único que te separa de él es una entrevista, un proceso selectivo, una prueba de capacitación... Prepárate para no fallar y grábate esto en la cabeza: sé tu mismo. No trates de impresionar a tu interlocutor ni con tu imagen ni con tu discurso. Eso sí, piensa que la humildad y la autenticidad no están reñidas con el saber venderse. Al fin y al cabo de eso se trata.

Si lo que te espera es una entrevista, ensaya delante de un espejo, apréndete tu currículum de memoria (de forma que no dudes ni siquiera de la fecha en que dejaste la universidad) y prepárate para responder preguntas mañosas (como por ejemplo: ¿por qué quieres cambiar de trabajo? o ¿por qué nuestra empresa?). No te luzcas, sé absolutamente sincero pero no te olvides de resaltar aquellos aspectos que más te interesan.

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