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11 cosas que nunca debes decirle a tu jefe

11 cosas que nunca debes decirle a tu jefe
Yo y mi bocota.
FOTO:Cortesía
POR: Gil Schwartz y Brian McClintock
FECHA:2013-01-23
Este listado te pone al tanto de lo que debes evitar decirle a tu jefe laboral si no quieres que te despidan antes de tiempo.

El otro día estaba en una junta con unos tipos cuyas corbatas cuestan más que tu traje y alguien dijo algo que me molestó. Hace algunos años habría ignorado la situación, pero ahora me siento mucho más seguro de mi trabajo, de modo que respondí: "Por Dios, Brad, eso es basura." Sólo que no utilicé las palabras "Dios" y "basura", sino otras que elegí con sumo cuidado. A lo que voy es que, tratándose de lo que sale de tu boca en la oficina, no tienes que cuidar cada palabra o frase; en realidad, si lo hicieras sería contraproducente para tu reputación. Sin embargo, la excepción a esta regla es cuando hablas con tu jefe. Con él, hay ciertas frases que sólo un tonto dejaría escapar de su boca. A continuación, las más graves.

 

1 "NUNCA DIJISTE QUE LO HICIERA"

Los empleados que requieren de órdenes específicas para hacer cosas importantes son una molestia para los hombres que les pagan. Muy bien, quizá tu jefe no pensó en la acción precisa ni te hizo una petición formal, pero ¿eso qué?, ¿quieres recordárselo? Destacar el error de tu jefe al no pensar, actuar o darte una orden de cualquier forma es un asunto muy serio. Además, el simple hecho de que no te lo haya dicho no significa que no debas saber que quiere que lo hagas.

 

2 "NO PUEDO HACERLO, ESTOY MUY OCUPADO"

Desde luego que estás muy ocupado, se supone que debes estarlo. Los jefes odian cuando los empleados dicen que están muy ocupados. No les importa. ¿No quieres estar ocupado? Vete de aquí; y no te atrevas a decir que no puedes empezar a trabajar en el proyecto D hasta haber terminado los proyectos A, B y C. Si no eres capaz de realizar varias tareas a la vez, encontraremos a alguien que sí pueda, o por lo menos que esté dispuesto a mentir al respecto.

 

3 "PERO AYER ME DIJISTE QUE HICIERA EXACTAMENTE LO CONTRARIO"

¡Tonto!, desde luego que te lo dijo. Los jefes se contradicen todo el tiempo, sobre todo cuando no saben qué hacer. Y en verdad odian esa sensación. Piensan una cosa y luego otra. No están seguros de cuál sea mejor, de modo que tratan de hacer ambas, o cualquiera de las dos, o ninguna. Lo que quiere de su gente es una disposición sin juicios a seguir sus exigencias sin demostrar la característica de las mentes pequeñas: consistencia. Esto no significa que debas dejar de proteger a tu jefe de su propia confusión. Dile: "¿Sabes?, estoy trabajando para encontrar el punto medio entre el enfoque de ayer y el nuevo ángulo de hoy. Ayúdame un poco con eso."

 

4 "¡OYE, NO ME GRITES!"

Él puede gritarte si así lo quiere. La estrategia de permanecer en silencio ante los gritos de tu jefe es mejor que responder a gritos como un niño. Mirarlo fijamente a los ojos está bien. Adoptar una actitud digna pasa. Pero ¿responderle a gritos? Es totalmente inaceptable.

 

5 "¿SABES?, AYER ESTUVE EN UNA JUNTA CON FULANO Y SUTANO..."

Ni siquiera termines la frase. ¿Qué hacías en una junta con Fulano y Sutano sin tu jefe? ¿Conspirando en contra de él? Bueno, al menos así parece, Judas. ¿Y se volvieron inteligentes de repente? A los jefes no les gusta que hablen de ellos a sus espaldas, ni que los hagas quedar mal ante colegas que quizá tienen mejores ideas que ellos, así como tampoco sentir que estás dispuesto a trabajar para otras personas. Si has tenido reuniones legítimas con otros para hablar de cuestiones importantes, informa a tu jefe sobre las ideas y pregúntale que piensa al respecto.

 

6 "LA VERDAD NO SÉ JUGAR TENIS"

Una historia real: hace algunos años, tenía un amigo en la empresa, Pepe. Y Pepe era un gran deportista. Jugaba golf, nadaba. Pero un día, le llamó el presidente de la corporación, que ocupaba un puesto 16 veces más alto que el de mi amigo. "Oye, Pepe", le dijo el presidente muy amable. "Entiendo que eres un buen corredor y como yo también lo soy pensé que podrías salir a correr por las mañanas." Y Pepe, por alguna razón que nunca he entendido, respondió: "En realidad me gusta correr por las tardes." "Ah, muy bien; entonces, hasta luego." Y esa fue la última vez que Pepe habló con el presidente de la compañía.

 

7 "ESE NO ES MI TRABAJO"

Ah, ya veo; tienes una descripción de tu puesto, ¿no? ¡No la tienes! La única descripción de tu puesto que vale la pena tomar en cuenta es la que dice: "Haz lo que sea necesario para que tu jefe piense que sin ti la vida no tendría sentido." Esa es la descripción de tu puesto. No sé cuántas veces he pensado en alguna tortura para un empleado flojo que me ha dicho que tal o cual tarea importante no es su trabajo. De hecho, ahora que lo pienso, nadie de los que trabajan aquí lo ha dicho y ha permanecido en su puesto por mucho tiempo. ¿Sabes por qué? Todas las personas que lo han dicho o que han estado a punto de decirlo están en su casa, en pijama.

 

8 "DEBO IRME A CASA, ESTOY MUY CANSADO"

¿Ah, sí?, ¿estás cansado? Los hombres no se cansan. ¡Los hombres marchan y marchan y marchan y siguen a su líder hasta China! Bueno, estoy de acuerdo en que no todos los jefes pueden inspirar esa lealtad (y ese temor), pero siempre, de manera inevitable, la gente elige el peor momento para sentirse fatigada. Puedes sentirte cansado cuando no haya nada qué hacer, cuando todos estén aburridos un miércoles de verano o quizá un viernes de invierno justo después de Año Nuevo. Pero cuando todos a tu alrededor pierdan el paso, tú mantenlo.

 

9 "SI NO ME OTORGAS EL AUMENTO, ¡RENUNCIO!"

Conozco a por lo menos tres hombres que pronunciaron esta frase y de inmediato les respondieron: "Muy bien, fuera de aquí." Es probable que obtengas la misma respuesta si piensas en inventar una oferta fi cticia por parte de una empresa rival, misma que tu jefe debe igualar o superar. A los jefes no les gusta esta situación y es muy probable que se muestren irracionales. Amigo, a ti pueden sustituirte, no importa que creas que nadie puede tomar tu lugar; en cambio, el respeto que tu jefe siente por sí mismo (o si lo prefieres, su arrogancia) no lo es. Si lo pones en una situación en la cual tiene que dar su brazo a torcer o eliminarte, seguramente va a borrarte del mapa. ¿Esperarías menos de él?

 

10 "TUS PREOCUPACIONES SON EXAGERADAS"

Los jefes son paranoicos por una buena razón: la gente quiere que cometan un error, todo el tiempo. De modo que no debes restarle importancia a sus preocupaciones y temores obsesivos. No van a dejar de molestarlo únicamente porque tú se lo recomiendes. Un jefe se define, en gran parte, por sus preocupaciones cotidianas, generalmente exacerbadas. Mejor dedícate a hacerle compañía al momento de enfrentar las causas de sus temores. Apóyalo o, de lo contrario, buscará a alguien que sí lo haga.

 

11 "TE QUIERO, AMIGO"

Hay ciertas cosas que, una vez que las dices, no pueden ser eliminadas de la memoria. ¿En verdad deseas ese tipo de relación entre ustedes dos para siempre? Demuéstrale que te importa de otras maneras. De hecho, ya lo haces todos los días.

 

Cómo ganar una pelea en la oficina

La oficina es como un acuario. Los más fuertes se comen a los más débiles. Tu objetivo: ser o al menos parecer fuerte. Aquí te decimos cómo discutir y ganar

Paso 1 Consigue apoyo Si cuentas con el apoyo del jefe, será difícil que te alguien te venza. Muchas discusiones se pueden evitar si dices: "Así piensa el jefe". Si el problema no es tan grande como para mencionar a tu jefe, recurre a alguien que ocupe por lo menos el mismo nivel que tu adversario y, desde luego, menciona su nombre cuando sea apropiado. Este truco generalmente nunca falla.

Paso 2 Elige el mejor momento La mayor parte de las discusiones se resuelven solas, por lo que debes pelear cuando ya va a terminar el día de trabajo, con el fin de que ambas partes tengan tiempo para pensar las cosas con tranquilidad. El peor momento para pelear: al mediodía. Es cuando la gente tiene más energía. Y van a interrumpir el día para los demás, por lo que no van a lograr nada.

Paso 3 Lleva la batalla hasta donde está tu oponente Entra en la oficina de la persona y cierra la puerta. Este sencillo acto, al parecer agresivo, pondrá a tu oponente a la expectativa. No discutan por correo electrónico. Es tentador porque puedes elegir las palabras con detenimiento, pero también dejarás evidencias. Además, las peleas por correo son en verdad muy desagradables.

Paso 4 Lanza la primera pregunta "No puedes solucionar tu problema hasta que hables al respecto", afirma la doctora en Filosofía Marie McIntyre, autora de Secrets to Winning at Office Politics. McIntyre sugiere empezar con una pregunta y no con una acusación. Si atrapas a tu oponente fuera de guardia y lo pones a la defensiva,llegarán a una resolución mucho más pronto que si te sientas a esperar.

Paso 5 Busca el knockout No, no se trata de un insulto verbal. La mejor forma de desarmar a alguien es permanecer tranquilo y concentrar la discusión en las ideas y estrategias. "Concéntrate en lo que necesita hacerse de manera diferente en el futuro y no en los errores del pasado", sugiere McIntyre. De esa forma, obligarás a la persona a cuestionarse y ganarás la batalla.

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