Por qué deberías cocinar con tus hijos

Publicado el día 14 de Diciembre del 2016, Por Chris Mohr

Aquí te decimos tres formas de involucrarlos en la cena de esta noche.

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Mientras crecía, todos los domingos por la noche fueron iguales para mí. Me la pasaba jugando en el patio con mi hermano y mis primos, mientras el aroma de ajo, tomate y aceite de oliva escapaba de la cocina de mi abuela.

 

Ella preparaba el “gravy dominguero” y solo recordar estos alimentos me sigue haciendo feliz.

 

Cuando crecí, mi esposa y yo queríamos crear unos recuerdos similares en nuestros hijos. Ahora nosotros preparamos el gravy dominguero para nuestros amigos y sus hijos.

 

La comida acerca a la gente. Compartir la mesa fomenta la conversación, crea recuerdos y muchas cosas más.

 

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También es un momento especial para nuestros hijos. Es mi oportunidad de darles lecciones sobre la comida.

 

Sobre todo, estas:

 

LA COMIDA VA MÁS ALLÁ DE LA NUTRICIÓN

 

La carga de energía de tu cuerpo inicia en la cocina. Sin embargo, el “combustible” es algo más que calorías, carbohidratos, proteína, grasa, vitaminas y minerales. Sí, la comida nos da todo eso (algunos alimentos más que otros).

 

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Sin embargo, la comida hace cosas que podrían considerarse más importantes que solo llenar nuestros cuerpos de nutrientes: construye comunidad. Crea conversaciones y logra que la gente se relaje.

 

Un estudio, realizado por el doctor William Doherty y el Barilla Family Dinner Project encontró beneficios emocionales y sociales excepcionales para padres e hijos cuando se sentaron a cenar juntos.

 

Aquí hay algunas cifras:

 

82% de los padres se sintieron más cerca de sus hijos cuando cenaron juntos.

 

70% de los niños apreciaron más a sus padres al compartir los alimentos.

 

61% de los niños coincidieron en que sus padres estuvieron más relajados y fue divertido estar con ellos durante la cena.

 

Otras investigaciones han mostrado que aquellos que cocinan y comen juntos tienen relaciones más abiertas con sus hijos. Comer juntos también puede reducir el riesgo en los niños de padecer obesidad y el consumo de drogas.

 

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Si algo de esto es importante para ti, es tiempo de hacerlo tu prioridad.

 

TODO COMIENZA EN LA COCINA

 

Cocinar es un arte que se está perdiendo. Esta falta de conocimiento o de comodidad en la cocina es probablemente uno de los problemas de salud actuales más grandes.

 

Los adultos están cocinando menos, lo que significa que los niños no están aprendiendo sobre su comida o cómo se prepara. Esto es triste y aterrador.

 

La nutrióloga Dana White, madre de tres y autora de First Bites: Superfoods for Babies and Toddlers, está de acuerdo: “Cocinar con los niños es una gran oportunidad para que aprendan sobre la comida”, explica. “Conviértela en una actividad familiar para que a todos les emocione cocinar y comer”.

 

Una encuesta reciente de casi 4 mil 500 padres de niños, menores de 18 años, encontró que solo una tercera parte de los padres cocina con ellos, aún cuando un 90 por ciento de ellos cree que es importante hacerlo.

 

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Esta romántica idea de cocinar juntos como familia y sentarse en torno a una mesa los domingos no figura en estos días de comida a domicilio.

 

Pero esto no significa que sea imposible.

 

Dales a tus hijos la “responsabilidad” de un alimento. Los niños quieren estar involucrados. A nuestros niños de cinco y siete años les encanta ayudarnos a decidir qué vamos a cenar y a prepararlo.

 

¿La ventaja? Nos hemos dado cuenta de que, cuando ellos opinan al respecto, es más probable que se terminen toda su cena sin pedir una comida distinta.

 

Un estudio reciente, publicado en el Journal of Nutrition Education and Behavior examinó la factibilidad y aceptación de ayudar a las familias a cocinar y comer juntas, al proporcionarles los ingredientes y los recursos.

 

Los investigadores encontraron que el 86% de las comidas proporcionadas fueron preparadas y, aún más impresionante, el 96% las consumieron todos juntos.

 

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CÓMO EMPEZAR A COCINAR CON TUS HIJOS

 

1/ Define un horario para la cena familiar que les funcione a todos. Intentar hacerlo una o dos veces por semana es un gran inicio.

 

Por ejemplo, si el jueves es el día que les funciona a todos, que la cena sea tu prioridad y no permitas que nada interfiera.

 

2/ Pide a tus hijos escoger uno de los alimentos del día, haz una lista de ingredientes, y vayan de compras.

 

3/ Involucra a tus hijos en actividades dentro de la cocina adecuadas para su edad y supervísalos.

 

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Puede ser que el más chico le vaya mejor mezclando los ingredientes, mientras que a los que son un poco más grande se les puede enseñar algunas cosas con los cuchillos y en la estufa.

 

¿Moraleja? Mientras más pronto podamos involucrar a nuestros hijos mediante la enseñanza de los básicos en la cocina, mejores serán en ello al crecer y, finalmente, les irá mejor cuando tengan que hacerlo por su cuenta.