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Tu adicción a la comida

Tu adicción a la comida
Esta información te sorprenderá.
FOTO:Rodale
POR: Paul Kita
FECHA:2012-08-16
Descubre los nuevos estudios sobre las conexiones entre tu cerebro y tu estómago, y la manera en que te engancha la industria alimentaria.

Ejercítate y vigila lo que comes. Suena sencillo, ¿verdad? Y ¿qué pasa si hay otras fuerzas involucradas, tratando de que ganes kilos hasta que te unas al 58 por ciento de la población que se prevé que sea obesa para el 2030? Muchos científicos creen que no te deberías preocupar por tu estómago, sino por tu cerebro. En los últimos dos años estos investigadores han publicado cerca de 40 estudios sobre la manera en que la tentación de la comida puede convertirse en adicción. "Los científicos especulan que solo algunas personas son realmente adictas a la comida; sin embargo, un número mayor de nosotros podría quedar vulnerable a las vías en que la comida puede engañar a nuestro cerebro para que comamos más de lo que queremos", dice Joe Frascella, del Instituto Nacional del Abuso de Drogas. Y gracias a la mercadotecnia de la comida rápida, cada vez es más difícil que nuestros cerebros resistan la tentación de comer más de lo necesario. Aquí te damos unas tácticas para ayudarte a resistir la tentación:

 

Controla tu instinto

La vida existe en el planeta gracias a la grasa y los azúcares, verdaderos tesoros en el proceso evolutivo. De acuerdo con Nicole M. Avena, profesora asistente de Psiquiatría en la Universidad de Florida, "la grasa fue el combustible con el que sobrevivían los hombres de las cavernas. Este macronutriente contiene más calorías por gramo que las proteínas o los carbohidratos. Y, en aquel entonces, los carbohidratos contenidos en el azúcar nos ayudaban a estar muy alertas ante peligros potenciales. Hoy día, gracias al sedentarismo, quemamos menos calorías, pero conservamos la sensación de placer que le daba la grasa a nuestros cerebros". Un estudio realizado en el Instituto de Investigación Scripps descubrió que cuando a un grupo de ratas se alimentó con una dieta estilo "cafetería", con alto contenido de grasa, comieron casi el doble de las calorías que los demás roedores. Es otra evidencia de que los alimentos grasosos y azucarados generan más hábito que otros tipos de comida. Según la doctora Avena, "¿quién no ha tenido una experiencia similar en un buffet de pizza y postre?".

Rompe el hábito Escoge alimentos que brinden energía durante más tiempo. Intenta ingerir por lo menos 20 o 40 gramos de proteína por comida y entre 25 y 35 de fibra a lo largo del día. Estos nutrientes promueven la saciedad y tal vez boicoteen la búsqueda de comer demás.

 

Acaba con tu adicción

En un estudio publicado en Archives of General Psychiatry, los investigadores descubrieron que el cerebro de los adictos a la comida que consumieron una malteada rica en calorías respondió del mismo modo que el de los adictos a las drogas después de una dosis de cocaína. El médico Frascella nos dice: "Los adictos a la comida tienen las mismas señales de recompensa y de disfunción de dopamina que los drogadictos". Y del mismo modo que estos, pueden recaer mientras se rehabilitan. De acuerdo con Frascella, "a diferencia de las drogas, la comida nos mantiene con vida. Eliminar esta conexión puede ser muy difícil. Ciertos alimentos también pueden tener el efecto estimulante de las drogas. En un estudio de 2011 publicado en el Journal of Clinical Investigation, los participantes que ingirieron una solución de grasas se sintieron alegres aun después de escuchar música triste. Parece ser que la comida reconfortante en verdad nos puede hacer sentir mejor y, por lo mismo, es más difícil de resistir.

Rompe el hábito Debes invertir los patrones emocionales. "Eso significa ponerle pausa", dice Gary Foster, director del Centro de Investigación de la Obesidad de la Universidad Tempe. "Reconoce los detonadores por lo que son, sepáralos de las emociones y después siéntete bien por haberlo logrado. Es difícil al principio, pero cada que refuerces una conducta positiva irás rumbo a la extinción de las negativas".

 

Evita comer por comer

Nos ha sucedido a todos alguna vez: Tuviste un día difícil en el trabajo y lo primero que haces después de una extenuante jornada es asaltar el refrigerador de tu casa. Esto, de acuerdo con Foster, "es porque estás condicionado. La gente come por muchas razones: porque están felices, tristes, estresados, aburridos o ansiosos. Cuando el detonador se activa empiezas a salivar como el perro de Pavlov". Mientras más utilices el recurso de atracar tu propio refrigerador, más frecuentemente tu cerebro esperará esa conducta. De acuerdo con Foster, repetir el ciclo refuerza el hábito.

Rompe el hábito Piensa en el crecimiento de tu panza y no en los gruñidos de tu estómago. El comer por reflejo es solo eso, tu cerebro se cierra mientras abres la boca. "Nos dimos cuenta que algunas personas se enfocan únicamente en las recompensas a corto plazo cuando se trata de comer", dice Ashley Gearhardt, una estudiante del Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad de Yale y autora del estudio de la malteada rica en calorías. "Pero lo que encontramos es que, si te puedes entrenar para concentrarte en las consecuencias a largo plazo (como el incremento de peso o las enfermedades), entonces activarás la corteza frontal o ?los frenos? de tu cerebro que previenen que comas demás".

 

Escapa de las trampas de comida

Es difícil resistir el canto de las sirenas cuando tienen servicio las 24 horas. "El ambiente de la alimentación actual no es similar al que existía hace 10 mil años. La comida barata y cargada de calorías se puede conseguir casi en cualquier esquina", dice Frascella. Los negocios de alimentos rápidos despiden aromas que atraen al público y los comerciales de televisión muestran pizzas cargadas de ingredientes o hamburguesas del doble de su tamaño regular. "Para las personas con la tendencia a comer demás, estas señales de estímulo desencadenan conductas alimentarias poco saludables", dice Foster.

Rompe el hábito Limita tu exposición a los detonadores. Pídele a tu mesero la cuenta justo antes de que te ofrezca el menú de los postres. Cambia el canal de tu televisor si los comerciales te empiezan a bombardear con comida poco saludable. Piensa dos veces antes de ir a un buffet de pizza. Y, si hay un negocio de hamburguesas lanzando su aroma en tu camino al de las ensaladas, entonces toma otra ruta. "Mientras menos te expongas a las tentaciones será más fácil evitar que tomes la decisión equivocada", dice Foster.

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