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5 verdades de tu dieta

5 verdades de tu dieta
"Es la tendencia a celebrar o satanizar algún nutriente en particular. Además de sacarlo del contexto en el cual está incrustado y donde exagera sus efectos sobre la salud".
FOTO:Rodale
POR: Paul Scott
FECHA:2012-12-10
¿Crees que los productos bajos en grasa, azúcares o calorías son los mejores? Piénsalo dos veces, porque quizás son ellos los que te engordan.

Si das una vuelta en el supermercado, te encuentras una lata de duraznos que ofrece 50 por ciento menos calorías. Mientras que los frescos reposan en una canasta sin necesidad de letreros. Algunos "untables" gritan que bajan el colesterol, mientras la mantequilla perfectamente sana se queda en los refrigeradores. ¿Por qué nos bombardean con semejantes declaraciones superficiales? Se debe a la mercadotecnia, pero parte de la culpa es de la ciencia. Los investigadores aíslan e identifican los nutrientes, que suena como una manera lógica de analizar los alimentos, pero no lo es. De acuerdo con Lisa Young, dietista de la Universidad de Nueva York: "Comemos alimentos, pero no nutrientes". Este enfoque en los nutrientes individuales puede llevar a conclusiones engañosas. Gyorgy Scrinis, un sociólogo de la ciencia de la Universidad de Melbourne, Australia, llama a este modo de pensar: "nutricionismo", y lo explica así: "Es la tendencia a celebrar o satanizar algún nutriente en particular. Además de sacarlo del contexto en el cual está incrustado y donde exagera sus efectos sobre la salud". Como resultado, el nutricionismo pasa inadvertido mientras guía a los consumidores hacia los alimentos procesados en vez de alejarlos de ellos. Por supuesto que existió una época antes de la ciencia alimenticia.

Por siglos, los seres humanos han seguido las tradiciones culturales y no las pautas de una dieta de diseño. La era del nutricionismo tomó fuerza en la década de los años setenta, cuando los encargados de sanidad, en un intento por combatir enfermedades crónicas, pusieron en marcha algunas campañas que difamaron a los componentes naturales de los alimentos, tales como la grasa. El médico Frank Wu publicó en el Journal of the American College of Nutrition que: "En respuesta a la campaña para reducir la grasa, la industria alimentaria creó numerosos productos comerciales etiquetados como "bajos" o "libres de grasa", pero con altas cantidades de carbohidratos y azúcar refinados. Pero así como el consumo de grasa ha disminuido en Estados Unidos, los índices de obesidad y diabetes tipo 2 han aumentado dramáticamente. La solución: ignora la histeria de los nutrientes para concentrarte en los ingredientes reales y en los alimentos completos. Tal como se señala en una carta editorial en el Journal of the American Medical Association, a excepción de los Omega-3, las grasas transgénicas y la sal, "mientras más te enfoques en los nutrientes, menos saludables resultan los alimentos [procesados]"

 

Verdad #1 El azúcar es más sano que el Jarabe de maíz de alta fructuosa

Según Marion Nestlé, experta en Nutrición de la Universidad de Nueva York: "Incluso las pautas dietéticas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos están influenciadas por las compañías que venden alimentos". En el American Journal of Preventive Medicine, Nestlé y el doctor Stephen Woolf, maestro en filosofía de la Universidad de la Commonwealth en Virginia, escriben que "en la industria de los alimentos: rancheros, restauranteros y productores de bebidas, así como sus grupos de presión, son famosos por ejercer esta última para eliminar o ablandar el lenguaje en las pautas que dañan intereses comerciales". Es por eso que estas pautas nunca recomiendan comer menos de un alimento en particular, como el filete. En su lugar difaman alimentos individuales, como la grasa saturada. Esos ingredientes satanizados terminan distrayendo nuestra concentración en los productos enteros. De acuerdo con Michelle Simon, autora del libro Appetite for Profit: "Hay un acercamiento a una política de nutrición sobre que cada día hay un mal ingrediente distinto, primero era la grasa saturada, después la transgénica y ahora es el jarabe de maíz de alta fructuosa. "Pero cuando nos centramos en un ingrediente, terminamos con productos como papas sin grasas saturadas, o refresco con jarabe de maíz de alta fructuosa.

 

Verdad #2 Mejorar la naturaleza

Un truco de los fabricantes es inyectar a toda clase de alimentos sus "buenos nutrientes". Pero cualquier beneficio es más mercadotecnia que ciencia. La fibra, por ejemplo: frijoles y algunos vegetales proporcionan muchas ventajas para el cuerpo, la fermentación y retención del agua mientras pasan por medio de tu colon es una de ellas.

Porque el nutricionismo señala esta ventaja en la fibra vegetal, los gigantes de la industria del alimento extraen la fibra de la raíz de achicoria. Y luego la venden con el nombre de inulina a compañías como Kellogg`s, quienes después lo incorporan en alimentos procesados, como las barras de cereal. Según Lisa Young: "Es poco probable que este ingrediente tenga las mismas ventajas de la fibra real en el cuerpo. De hecho, los estudios demuestran que la inulina no baja el colesterol del mismo modo que la fibra de los granos enteros. Peor aún, está envuelta en carbohidratos refinados, que aumentan los triglicéridos y acaban con el colesterol bueno. Otro ejemplo es el ácido graso Omega 3. Podrías creer que los alimentos fortificados con este producto pueden reducir tu riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca. Sin embargo, los alimentos se fortifican generalmente con un tipo de Omega 3 llamado ALA, cuyas ventajas no se compara con las de los DHA y de EPA, provenientes del pescado.

Agregar Omega 3 aumenta las ventas. Así lo explica Michael Pollan en su libro In Defense of Food. "Los alimentos naturales no pueden competir bajo las reglas del nutricionismo: no puedes ponerle salvado a un plátano".

 

Verdad #3 Los alimentos mágicos

Los alimentos son mucho más que un medio para adquirir los nutrientes que se encuentran en los suplementos. Lisa Young nos dice: "En algunos estudios sobre las ventajas de los complementos alimenticios, la gente que tomaba vitamina E o betacaroteno no estaba más sana que la que no tomó estas vitaminas". De acuerdo con el doctor Scrinis, "las ventajas de los ácidos grasos del tipo Omega 3 y los antioxidantes de manera aislada también se han exagerado". El hecho es que a la ciencia le falta mucho por hacer cuando se trata de entender los componentes saludables que contiene el alimento. De acuerdo con la doctora Young, "no podemos estar seguros del porqué los alimentos frescos ofrecen protección contra las enfermedades, ya que los componentes no se encuentran aislados". Por si fuera poco, las sinergias que trabajan no se han entendido totalmente.

El beneficio para la salud parece que no viene de un solo nutriente o de un alimento entero, sino de la mezcla de ellos en alimentos naturales". Según un estudio del epidemiólogo David R. Jacobs, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition: "Una persona o animal que se alimenta con base en una dieta consistente únicamente en nutrientes, sin la ventaja de la coordinación inherente en los alimentos completos, no se fortalecerá y definitivamente no tendrá una salud óptima". Esto explica por qué algunos nutrientes, como el betacaroteno, se muestran ineficaces cuando se analizan de manera aislada. Young nos dice: "Tenemos que preguntarle a la gente qué otra cosa come. Tomemos como ejemplo la dieta mediterránea, la cual se basa en alimentos sin procesar, pero si por otro lado tomamos un ácido graso saludable, como el aceite de oliva (similar al que podemos hallar en las nueces), pero si le vaciamos encima una botella de aceite de oliva a una ensalada atiborrada de queso y nueces, el efecto final de esta comida cambia mucho". El doctor Jacobs y sus colegas nos dicen: "Mientras los científicos continúen analizando la nutrición desde el punto de vista de los nutrientes, el público estará mejor centrándose en los alimentos enteros y no en la versión nutricionista de ellos".

 

Verdad #4 La grasa saturada es malvada

En los años sesenta y setenta, algunos funcionarios de sanidad comenzaron a hacer una distinción entre grasas "buenas" y "malas". Y entonces el nutricionismo convirtió a las ventajas de las dietas en enemigos. Según Scrinis: "Las grasas saturadas naturales han sido satanizadas, mientras que las transgénicas tuvieron una gran promoción y no hicieron distinción entre los alimentos naturales y los procesados químicamente". El problema es que las grasas saturadas naturales no merecen realmente esa mala reputación, de hecho los argumentos contra éstas se encuentra casi desecho. Sí, el consumo de grasas saturadas eleva las lipoproteínas de alta densidad, pero lo hace principalmente con las formas benignas. Entonces, el supuesto papel de estas grasas en las enfermedades cardiacas ha quedado desacreditado. Según un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition por el científico especializado en lípidos, doctor Ronald Krauss y sus colegas: "Hay evidencias insuficientes desde la perspectiva de los estudios epidemiológicos para concluir que la grasa saturada en la dieta está asociada a un riesgo creciente del síndrome coronario agudo, ataque al corazón, o padecimientos cardiovasculares". Si el nutricionismo no hubiera señalado a las grasas saturadas como "enemigos de la nutrición", hoy día no estaríamos intentando evitar tantas grasas transgénicas.

 

Verdad #5 Los Superuntables salvan vidas

Los fabricantes de alimentos han creado una nueva clase de "untables" libres de grasas transgénicas. Estos productos prometen salud perdurable, simplemente untando un pan integral cada mañana. Pero aunque sus etiquetas anuncian que los ácidos grasos del tipo Omega 3 y los esteroles vegetales que contienen pueden ayudar a reducir el nivel de colesterol y mejorar la salud del corazón, la ciencia aún no lo tiene muy claro. De hecho, consumir margarina enriquecida con Omega 3 no previene los infartos. Un estudio reciente a 4,800 sobrevivientes de ataque del corazón, publicado en el New England Journal of Medicine, no encontró diferencia alguna en el número de ataques al corazón entre los que comieron untables adicionados con Omega 3 y los que no lo hicieron. Además, el diario de opinión European Heart Journal argumenta que los esteroles vegetales pueden reducir el colesterol de lipoproteínas de alta densidad, aunque no hay evidencia de que disminuyan el riesgo de padecimientos cardiacos. Es más, algunos investigadores incluso creen que los esteroles vegetales pueden ampliar ese riesgo. O sea, que hasta ahí llega ese untable milagroso. Siempre cuestiona la histeria y las declaraciones de las etiquetas en los empaques. Hablando en términos generales, mientras menos consignas sobre salud tenga, probablemente será mejor para ti.

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