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Así ataca la grasa

Así ataca la grasa
"Cuando éramos cazadores acumulábamos mucha grasa como fuente inmediata de energía para atrapar las presas. Nuestro cuerpo todavía conserva esas habilidades".
FOTO:Enrique Ortega
POR: Clint Carter
FECHA:2012-12-14
No toda tiene la misma naturaleza. Alguna es relativamente inofensiva; sin embargo, la que en realidad te hace daño es la que no puedes ver.

El hombre que está en la mesa de operaciones tiene anestesia de nivel IV, se encuentra boca abajo, con círculos pintados en las partes más flácidas de su cuerpo. Está cubierto de yodo y tiene dos agujeros perforándole la piel suave de su espalda baja. El doctor David Shafer, cirujano plástico certificado de la ciudad de Nueva York, alinea la punta de una vara de succión de 30 cm, llamada cánula, con uno de los orificios. Con cuidado la introduce bajo la piel y empieza a hacer un ruido de succión como el de un popote que sorbe la parte final de una malteada. Durante la siguiente hora, el médico estará retirando tejido adiposo de la espalda, costados y estómago de este hombre. De acuerdo con el doctor Shafer estos puntos son los lugares en que los hombres acumulamos más grasa: sobre la cintura y encima de los músculos abdominales. Se estira para tomar un puñado de grasa del torso. "Esta es la que conocemos como grasa subcutánea, es la sustancia suave que puedes sentir cuando picas tu propia panza". Y, luego, el médico pasa la mano sobre la sección media del paciente, la cavidad suave que contiene los intestinos, riñones e hígado. "¿Ves cómo el estómago se infla hacia afuera? Esa es la grasa visceral que empuja todo desde atrás de los músculos del recto. Y, precisamente, esa es la grasa que puede ser peligrosa". Cuando unos investigadores de San Luis (Missouri) examinaron a un grupo de pacientes que se habían practicado liposucciones, no hallaron mejora alguna en términos de presión arterial, triglicéridos, tolerancia a la glucosa o perfiles de lipoproteínas de alta y baja densidad (HDL y LDL). La ausencia de esa grasa no garantiza una mejora en la salud. Esto se debe a que la visceral envuelve tus órganos y la liposucción no la puede extraer. "No hay un modo inofensivo de succionar la grasa que rodea al corazón, los riñones o el hígado". Mientras más saben los investigadores sobre la grasa corporal, más la ven como una sustancia multifacética. En un sentido, no es tan diferente a la de la comida: la grasa transgénica de la margarina parcialmente hidrogenada que bloquea las arterias no es la misma que la saludable grasa monoinsaturada del aceite de olivo, ¿verdad? Bueno, pues tampoco se parecen entre sí la grasa que rodea a tus cuádriceps y la que se encuentra pegada a tu hígado. En términos de su impacto en tu salud, la cantidad de grasa que carga tu cuerpo es menos importante que el lugar en que esta se acumula.

 

Secreto # 1 Salvó a tus ancestros

Los primeros cazadores necesitaban una fuente de energía que les permitiera entrar en acción de inmediata para capturar a sus presas. De acuerdo con Fredrik Karpe, profesor de Medicina metabólica de la Universidad de Oxford, esa puede ser una de las razones por las que los hombres acumulan más grasa corporal en la parte superior del cuerpo, en comparación a la que juntan las mujeres. "Después de todo, los hombres son cazadores, y la grasa de esa zona es como un depósito que almacena y libera energía de una manera muy sencilla". Se hace mediante la lipólisis, un proceso que sintetiza bloques de grasa en ácidos grasos que los músculos emplean como energía. En la grasa visceral, la lipólisis ocurre con una frecuencia muy elevada. Es un proceso de construcción y destrucción constante que mantiene el torrente sanguíneo inundado con grasa. Esta concentración elevada de grasa puede estancar tu hígado y disparar las lipoproteínas de baja densidad, así como los niveles de colesterol y triglicéridos. El gran problema actual es que nuestros cuerpos aún se aferran a la grasa visceral sin que seamos cavernícolas hambrientos. Dice el doctor Karpe: "Esos depósitos de grasa ya no son útiles. El tener esa facilidad para movilizar grasa tiene su costo". Pero el ejercicio regular puede ayudarte a neutralizar esos riesgos cardiovasculares.

 

Secreto # 2 La grasa bajo la cintura no es tan peligrosa

La grasa visceral es una amenaza por otro motivo: es altamente susceptible a la inflamación. Michael Schwartz, de la Universidad de Washington, nos dice: "Mientras la cantidad de grasa acumulada aumenta, se activa una respuesta celular diseñada para reclutar células inmunológicas". Esto lleva a la inflamación y puede resultar en una resistencia a la insulina y provocar algunos padecimientos ligados al síndrome metabólico. La grasa bajo la cintura se comporta de manera distinta a la visceral. Nos dice Karpe: "Desde una perspectiva evolucionista, creemos que la grasa almacenada en la parte inferior del cuerpo funge como una reserva a largo plazo. Está bien empaquetada, de modo que no representa una amenaza para el resto del cuerpo y la usamos en casos de emergencia". De acuerdo con su reseña de 2010, la grasa bajo el cinturón produce menos agentes inflamatorios, lo que significa un menor daño cardiovascular. Esto le da a las mujeres una ventaja por encima de los hombres, ya que ellas tienden a acumular más grasa en la parte inferior de sus cuerpos. "Por ello creemos que esa es una razón por la que las mujeres son menos propensas a los padecimientos cardiacos".

 

Secreto # 3 La grasa es más que un acumulador de calorías

Hace cinco o 10 años, tanto médicos como investigadores veían a la grasa como un mero proveedor de energía, un globo suave lleno de calorías. Pero han llegado a reconocerlo como un instrumento clave en la función metabólica. David Piston, profesor de Fisiología Molecular de la Universidad Vanderbilt, nos dice: "La grasa es el órgano endocrinológico más grande del cuerpo". Incluso un hombre de 72.5 kg, con 13 por ciento de grasa corporal, tiene más de nueve kilos de grasa. Y esta -o, para ser precisos, las células adiposas- encierra a los triglicéridos para mantenerlos fuera de la sangre, además de que son muy importantes para la regulación hormonal. La leptina, por ejemplo, es una hormona que se produce en el tejido adiposo y, sin ella, en teoría, podrías comer hasta explotar. La leptina regula la respuesta de tu cuerpo a la señal de "estoy satisfecho" que proviene del estómago. Mientras más células grasas tengas, mayor será la cantidad de leptina que circula en tu sangre, de modo que te sentirás satisfecho con menos comida. Pero mientras esta señal se registra de manera eficiente en la gente delgada, pareciera ser poco efectiva en la gente con sobrepeso. Y ese, según el doctor Karpe, es solo uno de los poco más de 300 compuestos que provienen de la grasa. Desgraciadamente no todos ellos son tan benignos como la leptina. "Cuando el tejido está inflamado y sobrecargado de grasa, puede expulsar muchos elementos desagradables". Los elementos a los que Karpe se refiere pueden secuestrar tu apetito, reprogramar tus mecanismos de almacenamiento de grasa, contribuir a condiciones como la artritis y elevar los niveles de triglicéridos a un punto letal. ¿Cuál es la mejor manera de evitar la inflamación? Realiza actividades físicas todos los días. Investigadores de la Universidad Estatal de los Apalaches determinaron que la gente en buena condición física que reportó realizar frecuentemente un ejercicio moderado, como andar en bicicleta, nadar o trotar, tenía casi 50 por ciento menos proteínas del reactivo C, un marcador de la inflamación.

 

Secreto # 4 La grasa visceral mina tu hombría

El doctor Farid Saad, jefe de Asuntos Científicos en Salud Masculina, para Farmacéutica Bayer, nos dice: "Hay una conexión fija entre la testosterona y la grasa visceral, y trabaja de manera bilateral". En primer lugar, los niveles inadecuados de testosterona dirigen a las células de los músculos para que se vuelvan grasa; y, en segundo lugar, producen sustancias que suprimen la producción de testosterona. Así que, mientras el paquete visceral crece en tu abdomen, la testosterona baja y tu cuerpo es menos propenso a formar músculos. Si la espiral no es revisada de manera regular puedes acabar con sobrepeso y sin motivación alguna para cambiar. "Los hombres con deficiencia de testosterona también tienen poca energía. Puedes decirles un millón de veces que hagan ejercicio y nunca te harán caso", dice Saad. Los suplementos de testosterona de corta duración pueden ser una solución viable. Un estudio de 2012 publicado en el Journal of the American Medical Association encontró, por ejemplo, que los hombres que recibieron un suplemento de testosterona (como Nebido) durante 20 semanas ganaron masa corporal libre de grasa. Saad dice: "Para los hombres con deficiencias, uno o dos años de suplementos rompen el ciclo".

 

Secreto # 5 La gente delgada no es inmune

La grasa corporal baja es un buen indicador de salud, pero un bloque peligroso de grasa puede esconderse detrás de un vientre plano. En un estudio publicado el año pasado en Nature Genetics, los investigadores descubrieron un gen que ocasiona que aquellos que lo portan tengan menos grasa corporal. Sin embargo, sorpresivamente, la gente que lo posee tenía más grasa visceral que subcutánea. Además, mayor nivel de triglicéridos y menor colesterol (HDL), una combinación riesgosa que puede contribuir a tener un padecimiento cardiaco. De hecho, no se necesitan más que unos 50 gramos de algunos tipos de grasa corporal para poner en riesgo tu vida: investigadores de la Universidad de Cincinnati recientemente empezaron a estudiar un tipo de célula grasa llamada perivascular, que se acumula alrededor de las arterias que van al corazón. "Durante mucho tiempo ha existido el dogma de que todos los males provienen de adentro de las arterias y viajan hacia afuera", dice el doctor David Manka. "Lo que buscamos demostrar es que la acumulada en el exterior de las arterias es lo que afecta su interior". No puedes saber la cantidad de grasa perivascular que tiene un hombre con solo mirarlo, así que no es fácil de diagnosticar. Y, a pesar de que parece estar relacionada con la grasa corporal total, los colaboradores de Manka han encontrado mucha grasa perivascular en los órganos de donadores "delgados" cuando han salido en busca de muestras. Su equipo recientemente recibió apoyo económico del gobierno para proseguir con sus investigaciones de este tipo de grasa corporal, pero mientras tanto comer bien y hacer ejercicio son siempre buenas ideas, aun cuando estés en tu peso ideal. Manka dice: "La grasa perivascular parece ser sensible a los cambios en el estado nutricional. Pero siempre vigila tu buena condición física porque ella tendrá un impacto positivo en este tema".

 

Plan de acción contra la grasa visceral

La grasa puede estar escondida, pero las soluciones son fáciles de ver. ¿Te preocupa tener la peligrosa grasa abdominal? Un estudio publicado en American Journal of Epidemiology descubrió que la circunferencia de tu cintura se relaciona a la cantidad de grasa visceral que posees. Se recomienda tener una cintura menor de 90 cm. Si tu número sale ligeramente elevado, aquí te decimos lo que debes hacer para atacar la grasa visceral.

Deja la fructosa Una dieta cargada de fructosa puede hacer abultado tu abdomen. Según un estudio de la Universidad de Ciencias de la Salud de Georgia, los adolescentes que consumieron más fructosa tenían casi 20 por ciento más de grasa visceral. Evita bebidas con azúcar adicionada o jarabe de maíz de alta fructosa. No te preocupes por las frutas enteras, pues aportan menos de 20 por ciento de la fructosa diaria.

Suda con cardio El cardio es mejor para quemar la grasa visceral. En un estudio de la Universidad de Duke, la gente que entrenó en caminadoras, elípticas y bicicletas fijas durante ocho meses perdió casi ocho por ciento de su grasa visceral en poco tiempo. Aquellos que realizaron entrenamientos de resistencia igualmente intensos no obtuvieron cambio alguno en la grasa visceral, pues permaneció en su lugar.

Come granos Un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition muestra que la gente que comió diariamente tres o más porciones de granos enteros tuvo 10 por ciento menos grasa corporal que quienes no lo hacían, aun cuando se les ajustaron otros hábitos y dietas. Se especula que esto puede deberse a sus compuestos probióticos, que alimentan a las bacterias benéficas de tus intestinos.

Duerme sanamente Un estudio publicado en Sleep demostró que la gente que dormía seis o siete horas durante la noche tenía niveles más bajos de grasa visceral que quienes no lo hacían. Los rangos arriba o debajo de ese tiempo estaban asociados a un mayor porcentaje. En cinco años, los malos durmientes acumularon casi cinco veces más rápido la grasa visceral que los que lo hacían sanamente.

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