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Cuida esa boca sucia

POR: Erin Hobday
FECHA:2012-10-04
Tus labios, dientes y encías te pueden estar avisando de algunos riesgos graves para tu salud. ¿Les estás haciendo caso?

¿Hay una forma más tonta de perder el tiempo que pasar dos minutos cepillándote los dientes? Te paras frente al espejo, castigando tu esmalte, echando espuma por la boca, con algún pensamiento absurdo cruzando tu mente. El punto es que: estás dejando pasar el mejor momento para evaluar tu estado físico. Para empezar, unas encías enfermas, que se reflejan en un color demasiado rosa, multiplican por siete tus posibilidades de una enfermedad cardiaca.

"Las encías enfermas se producen de una infección bacterial agresiva, que muy probablemente signifi ca que algo más en tu cuerpo está funcionando mal", dice Domenick Zero, director del Instituto de Investigaciones de Salud Dental de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos. Y las investigaciones revelan que las enfermedades dentales están relacionadas con problemas en páncreas y estómago, entre otros órganos. Afortunadamente, tu boca es mucho más fácil de explorar que tus órganos y los síntomas aparecen en ella con tiempo sufi ciente como para detener la enfermedad.

Esto es lo que tu boca diría, si te permitieras escucharla.

 

ALIENTO DE DRAGÓN

Lo que dicen tus vapores "Muchos casos de mal aliento no se originan en la boca", dice Ted Raybould, profesor de Odontología de la Universidad de Kentucky. "Una fuente constante de estos males está en la nariz". La infl amación de tus conductos nasales puede ser causada por una infección crónica y originar mal aliento de dos maneras. Primero, una nariz congestionada te obliga a inhalar y exhalar por la boca. Esto seca la saliva que debería matar las bacterias que originan el mal aliento. Además, el goteo de tus conductos nasales es un potente productor de halitosis. "Los mocos fluyen de la parte posterior de tu nariz y llegan a la lengua", dice Mel Rosenberg, microbiólogo de la Universidad de Tel Aviv. Esta acumulación de mucosa alimenta a las bacterias que obtienen su ?comida? de los compuestos azufrosos, los químicos que dan lugar a un aliento mortal.

Cómo contrarrestarlos Cambia tu rutina de enjuagar y escupir. "Haz gárgaras con enjuague bucal antes de dormir en vez de hacerlo por la mañana", dice Rosenberg. "En la noche, tu boca produce menos saliva, así que las bacterias no están siendo combatidas tan regularmente". Y mientras más tiempo permanecen las bacterias, más bombas azufrosas pueden construir. "Haz gárgaras por medio minuto y trata de alcanzar la parte trasera de tu lengua", dice. "Inclina tu cabeza hacia atrás y respira por la nariz." Si eso no aleja la peste, probablemente tengas una infección grave de tus conductos nasales que podría expandirse a otras partes de tu cuerpo. Agenda una cita con especialistas en nariz, boca y garganta para que te den su diagnóstico. Posiblemente te prescriban antibióticos o medicamentos contra las alergias que destaparán tus conductos nasales.

 

ÚLCERAS BUCALES

Lo que dicen esos molestos fuegos Los fuegos labiales se sienten mal y se ven peor, pero eso es poco comparado con los estragos que un herpes puede causarte. En un estudio publicado por la revista médica Circulation, los investigadores probaron un anticuerpo en gente que ya había padecido una especie común de herpes, el HSV1, y la monitoreó durante cuatro años. Aquellos cuya sangre tenía en anticuerpo fueron dos veces más propensos a sufrir un ataque cardiaco. ¿La razón? El HSV1 permanece inactivo en el sistema nervioso hasta que el estrés, una enfermedad o la fatiga causan la aparición de un fuego labial. Los expertos sospechan que cuando el virus se reactiva, propicia una respuesta nerviosa en la arteria coronaria que puede ocasionar coágulos.

Cómo contraatacar

Dosis fuertes de estrés pueden propiciar fuegos labiales y eventualmente un ataque cardiaco, así que relajarte es una buena forma de evitar ambos males. En un estudio alemán reciente, 21 personas que padecían fuegos labiales fueron asignadas o a cinco semanas de hipnosis (donde les enseñaron a reducir su estrés) o a un tratamiento con placebos. Después de seis meses, quienes se sometieron a la hipnosis reportaron 43% menos síntomas de fuegos labiales y menores niveles de estrés. Así que sería bueno que consideraras empezar algún tratamiento que te relaje como el yoga, el taichi o la meditación. Las investigaciones demuestran que estas actividades reducen el estrés y fortalecen tu sistema inmunológico.

 

ENCÍAS SANGRANTES

Lo que dicen tus chorreantes encías Sangre en tu cepillo de dientes significa que tienes una infección realmente agresiva. "Es el primer indicador de una boca enferma", dice el doctor Zero. Las encías se ven infectadas cuando la placa, una pequeña capa de bacterias que se forma justo cuando acabas de comer, se asienta en la base de tus encías. La pérdida de dientes y enfermedades cardiacas no son el único riesgo: la gingivitis está relacionada con padecimientos de cáncer. En un estudio hecho por la Universidad de Harvard a más de 52,000 hombres, los que tenían encías infectadas eran 63% más propensos a cáncer de páncreas en comparación con los que no sufrían de encías inflamadas. Los investigadores culpan a las bacterias, al pensar que estas reaccionan con químicos digestivos y crean condiciones propicias para el crecimiento de células cancerosas.

Cómo atacar El azúcar es enemiga tanto de tu boca como de tu páncreas. Endulzar demasiado tus alimentos empeora tu gingivitis al alimentar a las bacterias que la causan. Y un estudio reciente en el American Journal of Clinical Nutrition revela que la gente que le añade regularmente azúcar a su café, té o cereal es 69% más propensa al cáncer de páncreas que la gente que no lo hace. Sustituye dos cucharadas de azúcar por un endulzante artificial. Y come nueces. Son ricas en metionina, un aminoácido que disminuye hasta en 70% el riesgo de cáncer pancreático, según muestra un estudio realizado en Suecia.

 

DIENTES SENSIBLES

Lo que tus dientes dicen El ácido está atacando. Tú estómago está diseñado para contener los jugos digestivos que deshacen la comida. Pero cuando esos ácidos escapan y suben causando agruras, pueden permanecer un buen rato en tu boca disolviendo el esmalte y causando que tus dientes se vuelvan hipersensibles. De hecho, cuando investigadores de la Universidad de Valencia, en España, examinaron las bocas de 253 personas, aquellas que sufrían de reflujo eran tres veces más propensas a la erosión de sus dientes que las que no padecían agruras. Y si tus ácidos son tan poderosos como para dañar tus dientes, es posible que estén causando estragos mayores: el reflujo crónico puede conducir a cáncer de esófago.

Cómo responder Los refrescos gasificados aumentan el daño a tu esmalte y empeoran el reflujo. "El gas de los refrescos hace que tu estómago se expanda", dice William Chey, catedrático de Gastroenterología de la Universidad de Michigan. Esto puede adelgazar el esfínter esofágico, ese que impide la subida de los ácidos a tu boca. Y cuando científicos de la Universidad del Sur de Carolina midieron la cantidad de ácidos gástricos en el esófago de varias personas después de tomar refresco, estos aumentaron en la misma proporción que en los pacientes que padecían reflujo. Disminuye tu consumo de bebidas gasificadas y masca chicles sin azúcar para incrementar tu producción de saliva, que contiene minerales reparadores de tu esmalte.

 

LABIOS QUEMADOS

Lo que tus labios descarapelados dicen "Si no utilizas la protección adecuada, puedes desarrollar cáncer en los labios", explica el doctor Raybould. Tu labio inferior es uno de los lugares más comunes para alojar células cancerosas, de acuerdo con la Fundación del Cáncer de Piel. Lo peor es que este tipo de cáncer suele propagarse a otras partes de tu cuerpo con gran facilidad.

Cómo evitarlo Usa un protector labial con bloqueador solar factor 30 cada vez que salgas de la ciudad. Mantén uno en tu auto: los rayos ultravioleta traspasan los vidrios que no están polarizados. Bebe una botella de té verde todas las tardes: contiene dos veces la cantidad de té necesaria para prevenir el cáncer de piel. Estudios señalan que de esta manera reducirás entre 70 y 80% tus posibilidades de desarrollar esta enfermedad.

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