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El hombre delgado y la diabetes

El hombre delgado y la diabetes
El diario entrenamiento intenso juega en contra de tu nivel de azúcar.
FOTO:Patricio Betteo
POR: Joe Mackie
FECHA:2012-10-22
Ésta es una de las enfermedades de más rápido crecimiento en el mundo y que guarda un dulce secreto: no necesitas estar gordo para que te aniquile.

La Organización Mundial de la Salud estima que en el mundo se han diagnosticado 180 millones de personas con diabetes y, de acuerdo con las tasas de crecimiento de las últimas décadas, se calcula que en 2030 el número se duplique. "Actualmente, casi cuatro veces más que hace 30 años, los hombres en un rango de edad de entre 30 y 60 años muestran síntomas de diabetes, y se espera un panorama peor", advierte Tony Barnett, director clínico para diabetes y Endocrinología de la Heart England NHS Foundation Trust. La enfermedad tiene graves implicaciones para la salud, porque el alza de niveles de azúcar en la sangre genera trastornos cardiovasculares, disfunción eréctil, problemas en el hígado, falla de los riñones, infartos, amputaciones y ceguera.

Así es como la diabetes tipo 2 se aparece en tu vida: viene envuelta en los placeres del mundo moderno, la porciones grandes, el descanso en los confortables muebles del hogar y todo al alcance con una llamada telefónica o a través de internet. En sí, el estilo de vida actual genera una falla en la forma en cómo las células reaccionan ante la insulina, la hormona que regula la glucosa en la sangre. La resistencia a esta hormona significa que en la sangre se conservan los niveles altos de azúcar y los músculos reclaman por la energía que les proporciona la glucosa atrapada en tu torrente sanguíneo. Por esta razón comienzas a consumir más carbohidratos lo que te genera un aumento de peso. Un proceso erróneo, porque tu organismo al necesitar más insulina ocasiona que tu páncreas produzca más sin resultados favorables. Después de un tiempo éste órgano dejará de ser eficiente y pronto se dará paso a la diabetes tipo 2. "Es un círculo vicioso", explica Barnett. "La resistencia a la insulina te hace necesitar más carbohidratos dulces, lo que es un síntoma de la enfermedad."

 

"Si no estoy gordo, no tengo riesgo"

Ésta es sólo una parte de la historia. Si no hay pliegues de grasa en tu abdomen, no significa que seas inmune. De acuerdo con las estadísticas, 2% de los hombres cuyo índice de masa corporal (IMC) es menor a 20 tienen diabetes. "El IMC en realidad no es el indicador más específico, sino la grasa que cubre los órganos viscerales es la que dispara el trastorno", añade el doctor Phillip McTernan de la Unidad para la Diabetes y el Metabolismo, de la Universidad de Warwick, Inglaterra. Una investigación reciente publicada en la prestigiada revista The Lancet asegura que el riesgo de desarrollar diabetes es igual para quienes cuentan con rangos inferiores y superiores de IMC. "La grasa interna que altera el funcionamiento de los ácidos grasos en el hígado, afectan los mecanismos naturales de la insulina", asegura McTernan.

"Algunas personas, por genética, desarrollan más grasa visceral que afectará a la insulina y promoverá mayor secreción de ésta. Además, si tienes un padre con la enfermedad, el riesgo de que también la desarrolles será de 30%, pero si los dos la padecen la probabilidad aumentará a 50%. En realidad la clave es conocer el peligro en el que te encuentras y saber cuáles son las medidas que debes adoptar antes de que sea demasiado tarde. Si eres un prediabético con una moderada resistencia a la insulina, puedes evitar desarrollarla hasta 58% a través del ejercicio regular y una alimentación equilibrada. Si ya te la han diagnosticado, entonces deberás tomar medicamentos por el resto de tu vida.

 

"Si me ejercito, estoy a salvo"

No necesariamente. Recientemente se ha descubierto un arma secreta en el mecanismo de la glucosa: la hipoglucemia reactiva, la cual es el disfraz de la diabetes. "Aparece en los fisicoculturistas y los deportistas que ponen constantemente bajo presión a su cuerpo -y su sistema endócrino", señala el nutriólogo especialista en deporte James Collier. "Tus músculos y cerebro están repletos de glucosa que utilizan como combustible porque el páncreas transforma en energía cualquier carbohidrato que consumes." La enorme energía que es demandada por los deportistas significa que tu cuerpo requiere más comida a través de productos refinados -en vez de los carbohidratos complejos-, por lo que tu páncreas trabajará a marchas forzadas para conseguirla. A largo plazo, este proceso afectará a ese órgano.

"Tendrás que preguntarte cómo algunos atletas como Steve Redgrave desarrollaron diabetes tipo 2 a los 35 años, tres años antes de ganar su tercera medalla olímpica", comenta Collier. "El entrenamiento intenso diario tiene un efecto contraproducente contra el azúcar, y con el paso del tiempo, afectará la habilidad de tu cuerpo para producir insulina de forma efectiva. Hambriento de energía, tu cuerpo sacrificará músculo para alimentar a tu cerebro, por lo que comenzarás a experimentar síntomas característicos de la diabetes como la pérdida de peso." Las manifestaciones de la hipoglucemia reactiva incluyen sed constante, dolor de cabeza y mareos.

 

¿Qué puedo hacer?

Como la mayoría de los estudios acerca de este tipo de diabetes están relacionados con personas obesas, los lineamientos a seguir en casi todo el mundo prácticamente excluyen a la minoría de extraños casos donde la enfermedad se manifiesta en los atletas. Sin embargo, Barnett y McTernan están seguros de que deben muchos indicadores que se desconocen, pero revelan el riesgo en estos casos.

"La psicología de la gente que se encuentra en alto riesgo de desarrollar diabetes se vuelve cada vez menos estereotipada, lo que hace más difícil de diagnosticar la enfermedad", dice McTernan. "Por tanto se necesitan más estudios al respecto". Mientras se disponen de más datos, debes tener presente que aun cuando te encuentras en buena forma, no te debes asumir como una persona inmune a la diabetes.

"Está bien ejercitarte regularmente, pero si haces deporte durante más de dos horas al día, es importante que hables con un nutriólogo para que estés seguro de que tu dieta satisface tus requerimientos diarios de nutrientes. De esta forma conocerás los riesgos a los que te enfrentas", puntualiza McTernan.

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