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Cuida tu hígado

Cuida tu hígado
La dieta puede ser tu aliada contra el cáncer.
FOTO:Archivo Men`s Health
POR: Alberto Rojas-Eguiluz
FECHA:2012-12-07
El cáncer de hígado es uno de los más mortíferos que existen; sin embargo, estás a tiempo de prevenirlo. Aquí cómo evitar una muerte dolorosa.

Cada órgano de tu cuerpo es vital, pero todavía entre ellos hay unos más importantes, como el hígado. Para ponerlo en términos deportivos, el hígado es como Peyton Manning: si no está sano es muy difícil que ganes un juego en la temporada. Por eso, cuando a cualquier persona se le detecta un tumor en éste, las alertas rojas se activan de inmediato. El hígado tiene muchas funciones (poco más de 500), dos de sus más importantes son convertir los alimentos que comes en energía, así como filtrar y eliminar los compuestos que puedan ser tóxicos para tu cuerpo. Además, como usa el torrente sanguíneo para hacer todas sus funciones, se convierte por definición en uno sumamente delicado e importante. Es por eso que, cuando algo lo afecta, el cuerpo entero resiente rápidamente los estragos. Se estima que el cáncer causa el 13 por ciento de los fallecimientos en todo el mundo y, entre todos los tipos que existen, el de hígado es uno de los más mortíferos.

Para que el tuyo se encuentre sano necesitas hacer todo lo que el médico te ha recomendado desde que eres adulto: hacer ejercicio, beber alcohol con moderación, dejar el tabaco, comer frutas y verduras todos los días y alejarte de las grasas saturadas. En definitiva, es un buen inicio para tener un hígado sano, pero hay algunos factores de riesgo para este tipo de cáncer. Aunque los tengas, todavía hay mucho que hacer por tu hígado.

 

Los riesgos

La diabetes En un estudio aplicado entre poco más de 1.2 millones de coreanos, aquellos que tenían diabetes tipo 2 corrían un riesgo 25 por ciento mayor de desarrollar cáncer y 30 por ciento mayor de morir de este padecimiento en comparación con los no diabéticos.

En la diabetes tipo 2, hay dos opciones: el páncreas no produce suficiente insulina o, bien, el cuerpo no puede usarla eficientemente, así que en un esfuerzo por compensar, el páncreas aumenta la producción de insulina, dice el doctor Jonathan M. Samet, investigador y director del departamento de epidemiología en Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

Pero la insulina también provoca que las células se dividan, y un rápido crecimiento celular puede abrirle las puertas al cáncer. En la investigación, el páncreas y el hígado eran los cánceres más comunes, algo que no es de sorprender, ya que son los más estresados a causa de la diabetes.

Tus máximos placeres No te preocupes, no estamos hablando del sexo. Investigadores analizaron los datos de 495 mil adultos en dos estudios de salud realizados en Estados Unidos con el objetivo de investigar la conexión entre el consumo de carne roja y grasa, y el cáncer hepatocelular (el cáncer de hígado más común). Comparados con las personas que comieron menor cantidad de carne roja, los que ingerían más aumentaban su riesgo de desarrollar cáncer hepatocelular en 74 por ciento, mientras que las altas ingestas de grasas saturadas estaban asociadas con un riesgo 87 por ciento mayor de desarrollar esta enfermedad.

El abuso del alcohol En una investigación encabezada por Francesco Donato, de la Universidad de Brescia en Italia, se estudiaron los patrones de consumo de alcohol de 464 personas con cáncer hepatocelular y se compararon con los resultados de 824 que no tenían el mal. El riesgo de desarrollar cáncer de hígado incrementaba en la gente que consumía poco más de 60 gramos de etanol al día, el equivalente a cuatro o cinco vasos de vino. Quienes tomaban de 41 a 59 gramos de etanol, las probabilidades de desarrollar cáncer eran moderadas, pero el riesgo de padecer cáncer de hígado se multiplicaba en las personas que habían tenido hepatitis B o C que bebían regularmente.

Tu pasado Especialistas de varias partes del mundo coinciden en que entre 10 y 20 por ciento de las personas que tuvieron hepatitis B desarrollarán cáncer de hígado, ya que existe evidencia de que el virus de esta enfermedad (VHB), y en ocasiones del de la hepatitis C (VHC), se encuentran presentes en una cuarta parte de los pacientes tratados por cáncer de hígado. Por otro lado, las personas que tuvieron cirrosis también son más propensas a desarrollar tumores cancerígenos en el hígado (incluso, muchos enfermos de hepatitis B terminan desarrollando cirrosis más adelante). En un seguimiento hecho a 12 mil personas durante una década, los especialistas vieron que las personas con el virus VHB eran 10 veces más propensos a desarrollar tumores hepáticos.

Las nueces Las aflatoxinas son toxinas producidas por un hongo que crece en las nueces, en las semillas y en las legumbres, y que son cancerígenas y atacan especialmente al hígado. Estas toxinas se pueden encontrar en los cacahuates, la crema de maní, las nueces y el trigo.

 

Los consejos de los expertos

Échate un café Científicos suecos descubrieron que tomar dos tazas de café al día reduce el riesgo de cáncer hepático en 43 por ciento. Los investigadores determinaron esto después de analizar 11 estudios que incluyeron a alrededor de 241 mil personas. Aunque este mecanismo del café todavía no se ha determinado del todo, se cree que se debe a la combinación de sus compuestos. "Parece que la cafeína tiene algo que no permite que se dañe tanto el hígado, mientras que los antioxidantes contribuyen con un efecto benéfico", dice la doctora Susanna Larsson, autora del estudio.

Verde que lo quieres verde Tres investigaciones presentadas en la segunda Conferencia Internacional del Frontiers in Cancer Prevention Research sugieren que el té verde o sus componentes químicos pueden prevenir el cáncer. En uno de los estudios se halló que tomar cuatro tazas diarias de esta infusión reducía 31 por ciento en las personas que fuman la excreción urinaria 8-OHdG, un marcador del daño oxidativo. Dos estudios midieron el efecto de los polifenoles del té verde en dos biomarcadores (sustancias que se presentan cuando existe algún tipo de contaminación) del cáncer de hígado: la aflatoxina y, de nuevo, la excreción urinaria 8-OHdG. En ambos estudios, los participantes que bebieron el té verde durante cierto periodo tuvieron reducciones significativas en estos biomarcadores y en su riesgo de cáncer. Así que bebe una taza diaria. Date una blanqueada Ya sabes que la carne y la grasa son factores que pueden influir en el desarrollo de cáncer de hígado; sin embargo, te tenemos una buena noticia: la carne blanca parece tener el efecto contrario. Según la misma investigación que hablaba del efecto de la carne roja y la grasa, la ingesta de pescado y pollo se encuentra asociada con una reducción de riesgo de cáncer hepático en 48 por ciento.

Bájale al alcohol Un poco de alcohol a la semana no le hace daño a nadie, salvo a quienes tuvieron hepatitis B. Y, como también ya lo debes de saber, abusar de él, sobre todo de manera regular, puede llevarte a la tumba, si no es en un accidente de tránsito, a través del daño a tu hígado. Según el doctor Donato, las personas que tuvieron hepatitis deben de abstenerse de tomar si no quieren subir su riesgo de sufrir cáncer hepático, pero para la gente que no ha padecido del virus, ingerir 40 gramos de etanol no representa peligro alguno, según la investigación que él mismo llevó a cabo.

Ve al médico No importa si tuviste hepatitis o si tienes diabetes tipo 2, si no quieres que tu hígado te dé una sorpresa terrorífica, ve al laboratorio a hacerte pruebas de cáncer (si tienes algunos de estos factores de riesgo, con mayor razón lo debes hacer), y no le ocultes información a tu médico acerca del historial de cáncer en tu familia. Diagnosticarlo a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Vacúnate De acuerdo con las estadísticas, la mayoría de los casos de cáncer de hígado en el mundo se derivan de una infección crónica de los virus VHB y VHC. En el caso del primero, se puede prevenir con la vacuna respectiva y, aunque todavía no existe una inyección para el VHC, se puede evitar con algunas medidas básicas de sanidad, como no compartir tu rastrillo y tu cepillo de dientes, así como evitar tatuajes o piercings con agujas que no se encuentren esterilizadas.

No compres pirata Una vez que sabes del peligro que representan las aflatoxinas, compra solamente marcas conocidas de nueces, cacahuates y sus derivados, ya que tienen controles de higiene y de calidad más estrictos que evitan este tipo de toxinas. También, deshecha las semillas y las nueces que se vean con moho, decoloradas o secas.

 

CUIDADO SI TIENES ESTOS SÍNTOMAS*

La sintomatología del cáncer de hígado es muy difícil de detectar en su etapa inicial, pues los primeros síntomas suelen ser vagos, pero si sientes los siguientes tienes que ir inmediatamente con tu médico:

Pierdes un poco de todo Apetito, peso, fuerza y energía. En este caso, los síntomas son como en otras enfermedades. Si se presentan con los que siguen en esta lista, tu hígado puede encontrarse en serios problemas.

Dolor Conforme el cáncer crece, se siente mucho en la parte superior derecha del abdomen, también surgen molestias en la espalda y en el hombro del mismo lado.

Inflamación En ocasiones, el cáncer de hígado provoca inflamación del abdomen, acompañado con una sensación de hinchazón o abotargamiento. Algunas personas también desarrollan periodos de fiebre y náuseas.

Todo cambia de color Hay quien desarrolla ictericia, una condición en que la piel y la parte blanca de los ojos se pone amarilla, y la orina sale oscura.

*Estos síntomas también pueden ser causados por tumores benignos en el hígado o por otras condiciones menos serias. Es por eso que es importante que vayas al médico en cuanto aparezcan.

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