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Estómago sano, corazón contento

POR: Alberto Rojas-Eguiluz
FECHA:2012-12-10
Solemos darte consejos para lucir un vientre plano. Sin embargo, ahora te diremos cómo mantenerlo en perfecto estado de salud.

Si hay alguien que sabe lidiar con esa cena de malteada de chocolate y pizza de chorizo con camarones que te acabas de comer, ese es tu cuerpo. Y eso se lo debe, a su vez, al tracto intestinal, que corre desde tu esófago hasta el colon, pasando por tu estómago y el intestino delgado.

Esta maravilla se encarga de separar lo que necesitas de lo que no, así que cualquier problema que tenga que ver con su absorción, obstrucción o movimiento puede evitar que tu cuerpo asimile los nutrientes que necesita, dice el doctor Brett Neustater, gastroenterólogo de GI Group del sur de la Florida. Estos problemas se traducen también en dolor abdominal, inflamación y acidez.

Si lo descuidas, en un futuro no muy lejano, comer lo que más te gusta o beber un vino de la mejor cosecha podrá convertirse en algo molesto, en el mejor de los casos. Pero en el peor puede derivar en un cáncer. Para evitarlo, aquí están los últimos estudios y una serie de consejos de los expertos.

 

Acaba con el ácido

Las molestias (agruras) experimentadas en el sistema digestivo solo se consideran como "normales" cuando suceden ocasionalmente. Pero si son frecuentes (o sea, más de dos veces por semana) pueden generar afecciones serias, como una cicatriz en el esófago que interrumpa el camino de la comida al pasar. Los antiácidos sí ayudan con el dolor, pero no previenen los molestos ataques ni solucionan el problema de manera definitiva.

Haz esto "Elimina los alimentos que te afecten por una semana y luego vuélvelos a introducir a tu dieta en cantidades más pequeñas", dice el doctor Neustater. La acidez común se dispara con cafeína, cebolla, chocolate, cítricos, ajo y tomates. Si, a pesar de ello, continúan las molestias, consulta a un médico porque podrías padecer algo más grave que una acidez común y corriente.

Curiosamente Estos alimentos no suelen ser los provocadores de la acidez, según dice la doctora Karen Schroeder, miembro de la American Gastroenterological Asociation; sin embargo, pueden agravar tanto los síntomas como el padecimiento en sí.

 

Prevén una hernia

¿Las hernias inguinales son padecimientos gastrointestinales? No exactamente, pero son los grandes saboteadores del tracto gastrointestinal, y ocurren cuando una parte de algún órgano interno, por lo regular los intestinos, obstruye los músculos abdominales, y son ocasionadas como resultado de un esfuerzo excesivo al levantar mucho peso.

Haz esto "Antes de levantar alguna carga pesada, contrae el estómago como si fueran a golpearte en él, pero de manera que aún puedas respirar", dice el entrenador Pete McCall, fisiólogo en ejercicio reconocido por el American Council on Exercise. Esto da apoyo y entrena los músculos de la pared abdominal. Hacer puentes (o planchas) también fortalece el abdomen y evita las posibilidades de una hernia.

Curiosamente Según el American College of Pysichians, comer alimentos altos en fibra y dejar de fumar también pueden ayudar a evitar las hernias.

 

Aguanta el dolor

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno, son kriptonita para tu estómago. Emplearlos para un dolor de cabeza agudo está bien si es de vez en cuando, pero tomarlos como si fuera popcorn en el cine puede ser el camino hacia una úlcera por la disminución de prostaglandinas que producen la mucosa que sella el estómago, es entonces cuando el ácido puede escapar y causar estragos. Además del dolor y el sangrado que generan esos fármacos, las úlceras pueden deformar y formar cicatrices en tu estómago. Incluso, podrían hacer una perforación que traspase el recubrimiento estomacal y llegue al abdomen, algo que requeriría cirugía y que es tan doloroso como suena.

Haz esto En casos de dolor, mejor toma acetamitofeno, que no daña el recubrimiento estomacal. Por otro lado, un suplemento herbal llamado regaliz desglicirrizado (RDG) es muy efectivo para curar la membrana mucosa de tu estómago. Combina 350 miligramos de RDG con ibuprofeno si recurres a este medicamento de vez en cuando, o tómalo antes de comer y de ir a la cama si los usas crónicamente.

Curiosamente Asegúrate de no tomar regaliz o raíz de regaliz. Ambos contienen ácido glicirrícico, un compuesto que incrementa el nivel de la presión sanguínea.

 

Cuidado con los antibióticos

Estos fármacos acaban con las bacterias, pero hay mucho daño colateral. "Un antibiótico es como una bomba atómica que explota en el colon", dice la doctora Patricia Raymond, del American College of Gastroenterology. "Los microbios saludables mueren indiscriminadamente". Así, las bacterias que suelen mantener a raya a las dañinas se reproducen menos rápido que sus contrapartes. "La inflamación y la diarrea después de haber ingerido antibióticos son señal inequívoca de que tu flora intestinal ha sido dañada", dice el doctor Coyle.

Haz esto "No es necesario tomar antibióticos cada vez que estornudas", señala Raymond, quien comenta que además no tienen gran efecto sobre el catarro o la gripe. "Si necesitas tomar un antibiótico, opta por uno que ataque específicamente la infección bacterial que tienes".

Curiosamente Perder a las bacterias benignas también debilita tu sistema inmunológico.

 

No te excedas con el antiácido

Si el reflujo no te deja en paz, lo más seguro es que tomes un antiácido. El problema es que el ácido puede no ser la causa del reflujo. Si te pasa más de dos veces por semana podrías tener reflujo gastroesofagal. El problema se encuentra en la válvula que separa a tu estómago de tu esófago. De hecho, neutralizar el ácido puede dañar al estómago, ya que su presencia ahí tiene una muy buena razón: se encarga de la bacteria viva que viene en los alimentos que ingieres.

Haz esto Aléjate de los antiácidos convencionales y busca una versión líquida, recomienda Raymond. "Busca uno que contenga un compuesto llamado alginato para que no neutralice todo el ácido", dice. "Tras beberlo, flota por encima del ácido gástrico y forma una barrera espumosa que previene las molestas sensaciones del reflujo". Como siempre, consúltalo con tu médico.

Curiosamente Una caminata de 30 minutos después de comer puede ser suficiente para que la comida llegue más rápido a tu intestino. Lo peor que puedes hacer: recostarte inmediatamente después de comer.

 

Vence al reflujo

Tu estómago es un volcán de ácido que amenaza a los pequeños habitantes de tu garganta. Prevén el padecimiento de reflujo gastroesofagal (ERGF, por sus siglas en inglés) y las de la enfermedad de reflujo laringofaríngeo (ERLF, por sus siglas en inglés) o la vas a pasar muy, pero muy mal. Si sufres de acidez más de dos veces por semana y ocurre en situaciones completamente inesperadas, puedes tener ERGF, dice el doctor Gary W. Falk, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania. Falk dice que quienes sufren de la enfermedad son más propensos a desarrollar una condición llamada esófago de Barrett, que consiste en un daño severo al recubrimiento de esófago, lo que incluso puede provocar cáncer en un pequeño porcentaje de los pacientes.

Haz esto Aunque el médico te recete algo, evita comer alimentos que puedan disparar el reflujo, como cafeína o platillos con tomate o salsa de tomate.

Curiosamente 65 por ciento de los hombres sufre de reflujo alguna vez en su vida.

 

Menos proteína

Las dietas altas en proteína y bajas en carbohidratos pueden ayudarte a perder peso, pero podrían tener efectos dañinos en la salud de tu colon. Cuando se consumen grandes cantidades de proteína llega más cantidad al colon, donde se fermenta en compuestos ricos en nitrógeno, como nitrosamina, la cual es asociada con el riesgo de contraer cáncer de colon. Por el contrario, cuando se consumen grandes cantidades de fibra y carbohidratos no digeribles se fermentan para formar cadenas cortas de ácidos grasos, como compuestos de butirato y antioxidantes fenólicos, que tienen propiedades anticancerígenas.

Haz esto Si quieres perder peso, aplica la dieta alta en proteína y baja en carbohidratos, pero no por mucho tiempo, pues en un estudio se llegó a la conclusión de que hacerlo por varios meses incrementaba el riesgo de cáncer de colon. Si de todas maneras quieres hacerla, compra un buen suplemento con fibra para que cumplas con la dosis diaria necesaria.

Curiosamente Si además de ser alta en proteínas, tu dieta lo es en grasas, debes tener cuidado porque, de acuerdo con un artículo publicado en la última edición de la revista médica Circulation (avalada por la American Heart Asociation), por ser altas también en grasas saturadas aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad del corazón, diabetes tipo 2, un infarto cerebral o algunos tipos de cáncer. ¿La solución? Cuidarte de las grasas en este tipo de dietas.

 

Come la cantidad adecuada

La fibra (soluble e insoluble) aumenta la velocidad del tránsito intestinal, lo que ayuda a que el cuerpo absorba menos toxinas. "La fibra también alimenta a los microbios sanos que recubren el colon", dice el doctor Walter J. Coyle, director del programa de gastroenterología en Scripps Clinic Torrey Pines, en La Jolla, California.

Haz esto Procura comer entre 25 y 30 gramos de fibra a diario, incluyendo de siete a nueve porciones de vegetales y frutas (media taza equivalen una porción). "La fibra de las frutas y las verduras tienen fotoquímicos y antioxidantes que benefician el recubrimiento de tu colon", dice el doctor Coyle. Si tienes problemas para alcanzar esta cantidad busca un buen suplemento de fibra recomendado por tu médico. Pídele uno que no cause flatulencias.

Curiosamente Pasar de tres a 30 gramos de fibra de golpe puede ser molesto: "Puedes tener exceso de flatulencias e inflamación abdominal", dice el doctor Coyle. "Incremente la ingesta poco a poco".

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