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Evita un infarto cerebral

POR: Alberto Rojas-Eguiluz
FECHA:2012-12-14
Las enfermedades cerebrovasculares se han convertido en la cuarta causa de muerte en América Latina tanto en hombres como en mujeres.

Tal vez tengas menos de 30 años y cuando escuchas el término enfermedad o accidente cerebrovascular no te preocupa en lo más mínimo, pues eso se oye muy lejos. No obstante, debes tener cuidado. Según un informe de la organización internacional Action For Stroke Prevention, existe una epidemia de enfermedades cerebrovasculares (ECV) en Latinoamérica y se tienen que tomar medidas urgentes, así que, aunque el grupo con mayor riesgo es el de adultos mayores a 55 años, te encuentras en el momento perfecto para prevenirla y vivir muchos años más con una buena calidad de vida. En el caso de que ya hayas pasado los 30, 40, 50 o, incluso, los 60, no te preocupes: si parece que vas directo a una ECV, algunos cambios en tu estilo de vida pueden ser suficientes para evitar desarrollarla.

 

Tipo de ECV

En términos básicos, una ECV se da cuando el flujo de sangre se detiene hacia alguna parte del cerebro. Solo bastan unos cuantos segundos sin que el cerebro reciba sangre y oxígeno para que sus células comiencen a morir, lo que puede causar daño temporal, permanente o incluso la muerte. Son la segunda causa de muerte a nivel mundial y la primera de invalidez en personas mayores de 65 años. La clasificación de ECV más frecuente se establece de acuerdo con el mecanismo con que se da, así que existen de dos tipos:

Isquémica Son las más frecuentes y representan 85 por ciento de este tipo de enfermedades. Son las que se dan por falta de irrigación sanguínea al cerebro a causa de un coágulo que obstruye el paso de la sangre a ese órgano por la arteria. Pueden ser de dos tipos: accidente cerebrovascular trombótico, es decir, cuando se forma un coágulo en una vena que ya se encuentra bastante estrecha) y accidente cerebrovascular embólico (cuando un coágulo se desprende de alguna parte del cuerpo hasta llegar al cerebro). Las ECV isquémicas pueden ser causadas por lo que te han dicho durante años que evites: el taponamiento de las arterias por grasa, colesterol y otras sustancias que forman placa y que se encuentran en los alimentos.

Hemorrágica Surge cuando un vaso sanguíneo localizado en el cerebro se debilita y se rompe, lo que provoca que la sangre se escape al cerebro. Las personas con mayor riesgo de sufrir uno de estos accidentes son las que tienen defectos en los vasos sanguíneos de la materia gris.

 

Los culpables

El principal factor de riesgo para una ECV es la hipertensión arterial; sin embargo, la diabetes, los antecedentes familiares con este tipo de padecimientos, los niveles de colesterol altos, el sobrepeso, las dietas altas en sodio, el tabaquismo, la drogadicción y la edad también juegan un papel sumamente importante para esto. Pero no te preocupes, aquí están las buenas noticias: salvo la edad, todos los demás factores de riesgo son modificables con cambios en tus hábitos diarios, así que con hacer ejercicio regularmente, bajar el consumo de sal y grasas, bajar de peso, hacer a un lado los vicios y relajarte a tus anchas, sin duda disminuirás dramáticamente tus posibilidades de sufrir una ECV en algún momento de tu vida. ¿Se te hace difícil hacer todos estos cambios? Después de lo que estás a punto de leer te aseguramos que todo será más fácil.

 

Las soluciones

Bájalo poco a poco Un nuevo estudio de la Clínica Mayo demuestra que perder solo unos cuantos kilos de peso puede expandir tus arterias. Los vasos sanguíneos de las personas saludables que aumentaron cuatro kilogramos mostraron un decremento en su habilidad para dilatarse, un factor de riesgo para la presión sanguínea alta, infartos y disfunción eréctil. Cuando perdieron el peso que habían ganado, revirtieron este estado. Lo más recomendable es la pérdida de peso gradual, ya que así es más difícil recuperar los kilos perdidos, dice el doctor Virend Somers, autor del estudio.

Exprímelo Los cítricos pueden ayudarte a disminuir el riesgo de un infarto, según reporta un estudio de Harvard. Las mujeres cuyas dietas diarias incluían altos niveles de flavononas (una o dos naranjas o una toronja) tenían un riesgo 19 por ciento menor de sufrir un infarto cerebral isquémico que aquellas que ingerían dosis pequeñas. Al parecer, las flavononas fortalecen los vasos sanguíneos y ayudan a decrecer la inflamación. Y, según los científicos, surten el mismo efecto en los hombres.

Protege la cabeza Nada mejor para mantener al cerebro libre de infartos o ataques que el ejercicio, que puede ser de intensidad moderada a fuerte. Un estudio publicado en la revista estadounidense Neurology mostró que la gente que corría, montaba en bicicleta o nadaba regularmente era 40 por ciento menos propensa a sufrir un infarto cerebral silencioso (el que no presenta síntomas) que aquellos que no hacían ejercicio.

Haz que te pese El entrenamiento con pesas puede ayudar a disminuir la presión sanguínea, dicen investigadores brasileños. En su estudio, un grupo de hombres con hipertensión sustituyeron sus medicamentos por una rutina de pesas de tres días a la semana. Después de 12 semanas, su presión arterial bajó 11.5 por ciento. "Creemos que el levantamiento de pesas mejora directamente los vasos sanguíneos o la función del sistema nervioso", dice el doctor Ronaldo Araujo, autor de la investigación. Lo mejor de todo: los hombres del estudio mantuvieron sus niveles bajos por cuatro semanas después de dejar las pesas.

Llénate de fibra La gente que comió regularmente siete porciones de algún cereal de grano entero a la semana durante varios años ha obtenido el beneficio de reducir en gran medida (19 por ciento) el riesgo de sufrir hipertensión arterial en los años posteriores de su vida en comparación con la que no lo comía, de acuerdo con un estudio realizado en Clinical Nutrition. Los cereales de grano entero pueden disminuir la inflamación y mejorar la sensibilidad a la insulina, según la investigación.

Cierra los ojos El sueño profundo puede reducir tu riesgo de hipertensión según un estudio publicado en la revista Hypertension. Los hombres que registraron el mayor número de ondas lentas (las que señalan mayor profundidad en el sueño) al dormir eran 45 por ciento menos propensos a desarrollar presión sanguínea alta que los que dormían menos profundamente. El sueño de ondas lentas dispara señales que ayudan a incrementar la flexibilidad de los vasos sanguíneos, dice la autora del estudio, la doctora Susan Redline. Nuestro consejo: procura reducir tu consumo de carbohidratos. Investigadores australianos descubrieron que los hombres que bajaban su ingestión de estos eran más proclives a gozar de mayor sueño de ondas lentas.

 

¡Cuidado! Infarto cerebral a la vista

Si tienes poco más de 40 años, las siguientes podrían ser algunas causas para un infarto cerebral de las que prácticamente nunca se habla.

Actividad física intensa "Muchos hombres se mantienen activos durante los 40 y 50, la edad en que las arterias comienzan a endurecerse", dice el doctor Patrick Lyden, director del departamento de Neurología en Cedars-Sinai Medical Center. "Si te encuentras en la cancha de basquetbol y estiras el cuello de más, podrías romper el revestimiento arterial". Esta condición se llama disección de la carótida y es mucho más común a partir de que se cumplen los 50. Suele ser la causa de hasta 25 por ciento de los infartos cerebrales en pacientes jóvenes y de edad mediana, de acuerdo con un estudio francés. Si te duele el cuello durante el ejercicio debes de tomar una aspirina de inmediato con el propósito de prevenir la coagulación, y acudir después al médico, dice Lyden.

Bebidas energéticas ¿Te sientes inflado? Tu presión sanguínea también lo está. "Las bebidas energéticas y los suplementos quemagrasa pueden contener compuestos similares a las anfetaminas que contraen las arterias del cerebro causando que se colapsen", dice Lyden. Un estudio australiano encontró que una lata de ocho onzas de una bebida energética sin azúcar puede endurecer los vasos sanguíneos y formar células coagulantes. Si necesitas despertar a como dé lugar, el café sigue siendo la mejor opción.

Masaje Hay un pequeño tramo vulnerable en la arteria carótida que se encuentra entre la base de tu cuello y el bulbo carotídeo (la parte en la que se siente el pulso). Si lo masajeas de manera inadecuada puedes desgarrarlo, y esto podría provocar un infarto. Los más peligrosos son los masajes de punto de presión (los que se concentran en un solo punto) y los eléctricos, que se dan en la región de la arteria carótida, de acuerdo con un estudio publicado en Southern Medical Journal. Si mueves la cabeza constantemente en los masajeadores eléctricos estarás fuera de peligro, dicen los científicos.

El síndrome del salón de belleza La posición con el cuello arqueado hacia atrás -cuando te lavan la cabeza en la estética- es común en las mesas de masaje cuando te acuestas de espaldas con una toalla bajo el cuello o en el gimnasio al hacer extensiones de cuello con peso, dice el doctor Larry B. Goldstein, director en Duke Stroke Center. A esto se le llama el Síndrome del Salón de Belleza, pero la gente con un riesgo alto de infarto, como fumadores, presión alta o con historial familiar de infarto, diabetes o colesterol alto, deben evitar esta posición, según advierte la National Stroke Association.

 

¿Eres propenso a un infarto cerebral?

Según diversos estudios, las siguientes personalidades lo son...

El agresivo En un estudio reciente del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos, la gente agresiva tenía arterias carótidas más gruesas que las personas tranquilas. "Si la condición es severa, esto puede ahogar el flujo sanguíneo al cerebro, privándolo de oxígeno", dice el doctor Shyam Prabhakaran, director del área de enfermedad cerebrovascular y atención neurocrítica en el Centro Médico de la Universidad de Rush. "Las células del cerebro mueren y entonces viene el infarto.

El solitario Una investigación de cuatro años aplicado a adultos solos, hecho por Universidad de Chicago, encontró que las personas más solas experimentaban un incremento de 3.6 milímetros de presión sanguínea sistólica cada año, independientemente de su índice de masa corporal, sus hábitos de tabaquismo o de ejercicio. La razón: parece ser que la soledad está ligada a niveles altos de la hormona del estrés cortisol, la cual provoca que se eleve la presión sanguínea y el riesgo de un infarto.

El divorciado Los hombres cuyas vidas sentimentales son un desastre tienen 64 por ciento de posibilidades de sufrir un infarto en comparación con quienes son felices en sus matrimonios, como se publicó en un estudio de la American Stroke Association.

El estresado Los médicos dicen que los factores de riesgo para un infarto son la presión sanguínea o la diabetes, pero los que han sufrido uno dicen que es el estrés, según comenta el doctor Howard Kirshner, director del Centro de Infarto Vanderbilt. El estrés incontrolado puede provocar un coágulo cerebral que elevará la presión arterial, haciendo la sangre más espesa. La clave se encuentra en controlar lo mejor que puedas tu estrés.

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