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Piensa, luego sana

Piensa, luego sana
"Existen muchas historias alrededor de pacientes que utilizaron la meditación y la energía positiva para mejorar su salud".
FOTO:Cortesía
POR: Brian Reid
FECHA:2013-02-06
Cinco maneras efectivas y sencillas de utilizar tu mente para curar tu cuerpo rápidamente. No te hablamos de magia, sino de ciencia.

El hombre que entró a la sala de cirugía del doctor Herbert Benson estaba hecho un desastre. Se trataba de un caso de estrés de oficina, padecido a causa de una serie de jaquecas y una elevada presión sanguínea incapaz de responder a las altas dosis de medicamentos. Pero en lugar de prescribir más medicinas, Benson, director médico del Instituto Médico Mente/Cuerpo, afiliado a la Universidad de Harvard, le recomendó una dosis diaria de entre 10 y 20 minutos de "reacción relajante", un ejercicio que mantiene los músculos relajados y la respiración controlada. "Él se dio cuenta de que, lenta e inexorablemente, los dolores de cabeza se iban haciendo menos profundos", revela Benson. "Eventualmente, terminaron por desaparecer. Y su hipertensión, la cual requería de dosis relativamente altas de dos medicamentos, disminuyó de una manera tan significativa que al final, llegó a necesitar tan sólo una fracción de dosis." Existen muchas historias alrededor de pacientes que utilizaron la meditación y la energía positiva para mejorar su salud. Para la mayoría de los doctores, sin embargo, esta idea había sido considerada si acaso como un retoño de la medicina vudú. No fue sino hasta hace poco que dejó de ser así. Durante los últimos 20 años, doctores y científicos han empezado a estudiar a detalle la conexión entre la mente y el cuerpo, y ahora poseemos un mayor conocimiento en torno a la habilidad que tiene el cerebro para influenciar una curación. "Estos no son efectos triviales", acentúa el doctor Michael Irwin, director del Centro de Psiconeuroinmunología (he aquí 39 puntos para el Scrabble) de la Universidad de California. Este hombre está probando qué sucede cuando a las personas se les enseña a alegrarse. "Los efectos que observamos con estas intervenciones conductuales son más grandes que aquellas que han sido logradas a partir de un placebo". A continuación, cinco estrategias que te encaminarán, pensando, hacia una mejor salud.

 

1 CAMBIA DE OPINIÓN

El estrés es el principal culpable mental en el retraso de la curación de una herida. Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio analizaron a 11 estudiantes de odontología, quitándoles un pedazo de carne de la parte superior de sus bocas durante las vacaciones de verano. Luego, tres días antes del primer examen del curso, tomaron una muestra del otro lado de sus bocas. En promedio, las heridas tardaron 40% más tiempo en el proceso de curación durante el estrés del examen que a lo largo de las vacaciones de verano. "Puedes convertirte en una víctima de la mente o del ambiente", según palabras del doctor William Malarkey, director del Centro de Investigaciones Clínicas de la Universidad Estatal de Ohio y miembro del Centro de Estrés y Curación de Heridas, en Estados Unidos. "O bien, también puedes cambiar proactivamente el ambiente de tu mente".

Qué puedes hacer: respira hondamente y mantén el aire. Ahora exhala despacio. Varias investigaciones han demostrado que las técnicas de relajación, como la respiración controlada, concentrándote en una exhalación prolongada, reduce los efectos tanto del estrés como de la presión sanguínea.

 

2 VISITA PLUTÓN

"La mejor manera de permitir que tu mente gobierne sobre tu cuerpo es entrar en un estado de trance", recomienda el doctor Jim Nicolai, de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos. La hipnosis es una técnica útil que puedes utilizar para alcanzar ese estado. "Soñar despierto es un buen ejemplo", establece Nicolai. "Puedes percibir que están ocurriendo alrededor de ti, pero eso no te importa. Estás concentrado." Cuando unos doctores de Harvard examinaron lo que ocurría en el cerebro durante la meditación, encontraron que esta práctica estimula algunas partes de tu materia gris relacionadas con la atención. Una vez que tu cabeza esté en las nubes, es más fácil comunicarle a tu cuerpo lo que quieres que haga. Hacer uso de técnicas como la "reacción relajante" de Benson reduce los niveles hormonales de estrés. Benson reconoce que las hormonas juegan un papel importante en este asunto, pues aceleran el motor para que un hombre pueda, por ejemplo, correr o pelear, pero al mismo tiempo, estas pueden ser perjudiciales cuando se filtran en los demás aspectos de la vida. "¿Qué tan bueno es excitarse si uno no va a correr o pelear?", se pregunta.

Qué puedes hacer: si estás preparado como para visitar a un hipnotista, procura acudir con un profesional de la salud -por ejemplo, un psicólogo- que de verdad esté facultado para practicar la hipnosis. Un hipnotista certificado no necesariamente posee antecedentes médicos. Si esto es demasiado David Copperfield para ti, tan sólo deja que tu mente vague libremente. Soñar despierto no es difícil, a pesar de que Nicolai afirma que el 20% de nosotros tiene problemas consiguiendo un trance. Sin embargo, se trata de una habilidad en la que puedes trabajar -iniciando con esos ejercicios de respiración.

 

3 RECLUTA A UN COLEGA (O UNA COLEGA)

Las amistades son capaces de ofecer una gran ayuda al momento de recuperarse de alguna dolencia o herida. Décadas de investigación sugieren que el apoyo es una buena manera de mejorar las habilidades para manejar los síntomas de una enfermedad terminal. No obstante, nuevos estudios han demostrado que un matrimonio sólido realmente fortalece el sistema inmunológico, incluso en aquellos que no están luchando por sus vidas. "Si nos aislaran de las personas que nos rodean, nos encontraríamos en un riesgo importante", según Irwin. "Necesitamos mantener buenos vínculos sociales." Desde luego, es un arma de dos filos. De la misma forma que una amistad o un matrimonio te ayudan a recuperarte más pronto, reñir con tus seres queridos podría provocar mucho más que una de esas depresiones acompañadas de Jack Daniels, trastornando tus sistemas inmunológico y cardiovascular.

Qué puedes hacer: cuando se trata de apoyo social, tanto la cantidad como la calidad cuentan. Un estudio realizado en la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, reveló que las personas con un mayor número de vínculos sociales son las menos susceptibles de padecer resfriado común. (Los investigadores no se complicaron demasiado. Luego de evaluar los lazos sociales de 276 personas saludables, los científicos metieron el virus de la gripe por las narices de los pacientes.) En lo que respecta a la calidad, esto conviene para pelear justamente con tu esposa -las parejas que muestran un comportamiento hostil en sus relaciones, ya sea que se trate de recién casados o que estén casados desde hace décadas, presentan sistemas inmunológicos más débiles, en comparación con los matrimonios estables en los que existe una comunicación saludable y eficaz. Una vida sexual saludable también estimula de manera significativa el poder que tiene la mente sobre el cuerpo. En fechas recientes, un grupo de psicólogos de la Universidad de Wilkes, en Estados Unidos, descubrieron que el sexo mejora tu sistema inmunológico en más de un 30%, al aumentar los niveles de inmunoglobina A, la defensa más efectiva que tienes contra el resfriado y los resistentes y siempre amenazantes gérmenes de la gripe.

 

4 ENFRENTA A LA BESTIA

Ignorar tus problemas sólo estropeará tu sistema inmunológico con la misma rapidez con la que ignoras una cuenta pendiente de tu tarjeta de crédito. Si existen problemas en otras facetas de tu vida, es muy probable que esconderlos debajo de la cama no disminuya en lo absoluto tus niveles de estrés -y es casi un hecho que, en cambio, sí deprima las defensas de tu organismo.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, en 2001, reveló que durante los períodos de estrés, las concentraciones de células inmunológicas fueron significativamente más altas en aquellas personas que decidieron afrontar sus problemas o emociones de manera directa, comparadas con las personas que prefirieron evitarlos.

Qué puedes hacer: cuando llegue la ansiedad a tu vida, evita quejarte, emborracharte y, sobre todo, olvídate de las evasiones. Enfrentar tus problemas exige modificar o eliminar las raíces del estrés y enfatizar los planes a largo plazo y, por supuesto, la paciencia. Funcionó para el ciclista Lance Armstrong, cuyo deseo de enfrentar su cáncer impresionó a los doctores. "Fue una actitud de alta voluntad", expone su médico, Lawrence Einhorn, de la Universidad de Indiana.

 

5 COMBATE LA TRISTEZA

Las personas que son propensas a la depresión o a la ansiedad también tienden a presentar sistemas inmunológicos no precisamente óptimos. De hecho, algunos modelos científicos basados en experimentos con animales han concluido que las ratas deprimidas son más susceptibles a adquirir una forma particular del virus del herpes. Esta conexión es tan clara que, en humanos, la depresión y el asesino número uno de hombres -la enfermedad del corazón- van de la mano. "Sabemos que si estás deprimido, corres el riesgo de sufrir dolencias cardiovasculares", observa Irwin. "Tienes cinco veces más posibilidades de sufrir un infarto." Si sufres depresión, consulta a un terapeuta y habla con tu doctor para que te recete antidepresivos. La recompensa puede ir mucho más allá de un estado de ánimo favorable. Regresa tu mente a su lugar y el cuerpo la seguirá.

Qué puedes hacer: sacúdete la tristeza. El doctor James Blumenthal, profesor de psicología médica en la Universidad Duke, en Estados Unidos, reunió en tres grupos a un conjunto de 156 personas. Unos tomaron antidepresivos, otros hicieron ejercicio moderado durante 45 minutos tres veces a la semana, mientras que el tercer grupo hizo las tres cosas. ¿Los resultados? Las pastillas no funcionaron tanto como las abdominales y, diez meses después, los que se ejercitaron fueron menos propensos a recaer en la depresión. Otro estudio sugiere que partcipar en deportes como kayak o escalamiento en roca -actividades que ponen a correr tu adrenalina- puede tener un impacto significativo en la habilidad que tiene el cuerpo para lidiar con el estrés. Investigadores texanos descubrieron que los hombres que están en forma experimentan menos estrés psicológicos cuando se encuentran en situaciones de reto, comparados con aquellos que no están en forma. Y entre más en forma se encontraban, más fácil les resultaba controlar el estrés mental. Para conseguir un estado de ánimo aún mejor, ejercita tus habilidades sociales junto con tu cuerpo. Si eres nuevo en algún lugar, intenta hacer nuevos amigos practicando volibol playero. "Es, por mucho, el deporte más popular que ofrecemos", revela Jason Erkes, del club deportivo y social de Chicago. "Y aún mejor", apunta Erkes, "el nivel de habilidad es bajo, así que no tienes que preocuparte por no hacer el ridículo". Además, podrás ver muchas mujeres en bikini.

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