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Entrena para la primera cita

Entrena para la primera cita
"Después de cada encuentro consulté a mis consejeros para analizar todo lo que ocurrió (o lo que no) y por qué."
FOTO:Robert Whitman
POR: Steve Mazzuchi
FECHA:2012-09-10
Ya te bañaste y te afeitaste; pero si quieres algo de acción, tienes que entrenar tus instintos básicos, este texto te ayuda a entrenar.

Conseguiste el teléfono de esa belleza en la fiesta. ¡Felicidades! Ahora viene lo difícil (ganártela en la primera salida). Lo que suceda en esa primera cita puede animarla a un encuentro más cercano (o a que se vaya). Para descubrir qué funciona y qué no, inventé mi propio curso de primeras citas. Tuve 10 en 10 días. Salí con mujeres que conocí por mí mismo, a través de amigos o en línea. Tomamos café, salimos a cenar, fuimos a un juego de pelota e incluso algunas veces nos emborrachamos. Después de cada encuentro consulté a mis consejeros (un equipo de expertos en citas) para analizar todo lo que ocurrió (o lo que no) y por qué.

En algunos casos bateé y fallé. En otros llegué más allá de primera base. Aunque no siempre fue algo bueno, descubrí algunos secretos clave para que hubiese una segunda, tercera y más salidas. Continúa la lectura, y sal con mujeres como lo haría un hombre que ya lo ha hecho antes.

 

Comienza con algo viejo

Pobre Shana. Esta guapa actriz morena, amiga de mi amiga Darcy, fue mi desafortunada primera cita. Quedamos de vernos para cenar en un restaurante francés que no conocía. "¿Qué platillo es bueno aquí?", murmuró. "Para ser honesto, no tengo idea", respondí. Su mirada en blanco dijo mil cosas. No estaba impresionada. Después llegó una mesera aburrida. Luego unas crepas sin consistencia. Yo era la clara definición del incompetente. Me sentí como un tonto. Se supone que el lugar era uno de los componentes de la cita que podía controlar, pero resultó ser más una molestia que un afrodisiaco. Después de la cena, Shana dijo que tenía que irse con unos amigos y se fue. ¡Ouch!

La retroalimentación la conseguí a través de la psicóloga Paulette Kouffmann Sherman, autora de Dating From the Inside Out. "Actuamos mejor cuando estamos cómodos", dijo. "Por lo mismo, ve a dónde ya has ido antes (incluso con otras mujeres). Algo tan sencillo como un excelente restaurante de hamburguesas puede darte mucha energía." Unas noches después, llevé a Mandy, una editora de libros con cuerpo moldeado y atlético que conocí en una fiesta. Fuimos a mi lugar favorito de hamburguesas, un bar clásico en Nueva York. Ya había comido ahí varias veces por lo que no tuve ningún problema para obtener una buena mesa. Cuando me preguntó, "¿qué hay de bueno aquí?", contesté: "Estarías loca si no pruebas la hamburguesa con salsa bernesa, término medio rojo, papas a la francesa con una botella de Kronenbourg". Me hizo caso, le dio una mordida a la hamburguesa y dijo, "wow, está increíble".

No pasó mucho tiempo para que nuestros ojos se cruzaran y nuestras manos jugaran. Después, me dijo, "¿quieres acompañarme a mi casa?" y ahí acabamos la noche.

Tu plan de batalla "La mayoría de los hombres no hacen esto, pero crear y repetir planes exitosos en las citas es de suma importancia", afirma Eric Ivy, autor de The Dating Matrix. "Hazte amigo del capitán de meseros y de los cantineros de tus lugares favoritos", recomienda. Te pueden ayudar a conseguir las mejores mesas o los mejores tragos para impresionarla.

 

Sorpréndela con preguntas

Las conversaciones de las primeras citas se basan en frases predecibles (de dónde eres, en qué trabajas). Al principio usé ese guión, pero en una cita en particular, para dejar de estar aburrido, cambié las cosas.

Todo comenzó cuando le pregunté a Janelle, una representante de relaciones públicas con buenas curvas que conocí en el trabajo, qué quería ser de grande cuando era niña. Su respuesta (VJ de MTV) no sólo me proporcionó información de su personalidad sino que también abrió la puerta para que le compartiera mis sueños de infancia: a los 12 formé mi banda de música llamada Stiff Lederhosen. Realizamos nuestra primera grabación antes de darme cuenta de que no podía tocar la guitarra ni cantar con habilidad. Janelle se rió y por lo mismo seguí con las preguntas frescas. Hablamos sobre qué animales quisiéramos ser, qué tipo de superpoderes nos gustaría tener y otros temas igual de caprichosos. Este tipo de preguntas le permitieron abrirse. Debido a que éstas se volvieron muy coquetas, la química floreció.

Tu plan de batalla "Todos los hombres que conozco que son buenos con las mujeres cuentan con un gran repertorio de anécdotas, preguntas y bromas que causan buenas reacciones", afirma Charles Orlando, autor de The Problem with Women... Is Men. "El conocer y hacer citas toma tiempo, por lo mismo tienes que estar preparado."

 

Extiende el encuentro

Una de mis mejores primeras citas ocurrió con Jamie, una escritora que conocí en okcupid.com. Le pregunté a Marty Savarick, autor de 101 Ways to Stop Hating Dating, cómo hacer que las cosas se mantuvieran interesantes en la primera cita. "Prueba el cambio de ubicaciones a la mitad. Le dará más energía y creará un sentido de aventura compartido", me respondió.

Mi primer pensamiento cuando conocí a Jamie fue: "tendremos suerte si pasamos del primer trago". Otras mujeres que he conocido con su look (pequeña, rubia, vestido para fiestas de coctel) fueron bastante aburridas. Pero ella resultó ser más divertida de lo que pensaba. "Puede que me vea como una chica insípida de Los Angeles, pero por dentro soy muy inteligente y con sobrepeso" dijo en broma. Después de unos tragos en un bar de hotel, ambos estábamos incontrolables. Sugerí que fuésemos a un restaurante de comida venezolana en donde sirven unos deliciosos emparedados de arepa. Le encantó el lugar. Terminamos la noche con un beso y salimos tres veces más en la siguiente semana.

Tu plan de batalla "Planea los lugares de modo que las cosas fluyan de ser casuales y divertidas a románticas e íntimas", sugiere Christian Hudson, creador del sitio en la red de citas thesocialman.com. No hay necesidad de mencionar el segundo lugar cuando hagas la cita (sólo déjalo para situaciones en las que sea necesario).

 

Reconoce cuando las cosas van bien

Hay citas en las que piensas que todo va maravilloso, sólo para darte cuenta de que la chica no te hablará de nuevo. Me pasó justamente lo contrario gracias a Lindsey, otra mujer que conocí en okcupid.com. Ella era agradable, pero no me gustaba físicamente, por lo que sonreí de forma forzada y reí mucho sólo por cortesía. Después de una hora le dije que tenía que irme. Al día siguiente, Lindsey me envió un correo electrónico muy dulce. No se lo respondí.

Pero me molestó mi cita con Janice, una editora de páginas de internet que se veía muy interesada en mí, quien se fue en una hora porque tenía que ir a trabajar (a las 9 pm). Según la doctora Julie Albright, socióloga y experta en relaciones en La Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, mi experiencia con Lindsey refleja una situación que muchas mujeres experimentan en citas que no las llenan en lo más mínimo. "Las mujeres sonríen mucho para enmascarar muchas emociones negativas, por lo que es probable que haga eso justo en el momento en el que le cuentas una larga historia que suena aburrida para ella", explica Albright.

Tu plan de batalla Para averiguar si en verdad le gustas, busca señales que realmente significan algo. "Tomar mucho alcohol, contacto físico, miradas constantes y acercamientos hacia ti, son todas buenas señales", afirma Hudson. "Si ignora su celular, esa es una excelente señal." ¿Todo eso aparece en tu cita? Intenta tocarle la mano. Si no la quita, es probable que te la hayas ganado.

Fueron 10 estupendos días. Salí una segunda vez con cinco mujeres y tres de las que más me gustaron trascendieron a algo más. Todo se lo debo a mi equipo de apoyo el cual me proporcionó tips muy valiosos, además de los que yo agregué. Soy creyente de que, por ejemplo, si realmente quieres ver de nuevo a la chica, te animes a darle un beso. Puede que te dé una cachetada, lo cuál sólo indica que nunca hubo algo. Puede que te dé la mejilla, lo cual significa que por lo menos te da crédito por intentarlo y te da cierta libertad. Si pruebas sus labios, estoy seguro de que ya no necesitas ayuda alguna.

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