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Vuélvete todo un hombre

POR: Amy Sohn
FECHA:2012-10-16
Nuestra experta te da la receta en seis sencillos pasos con los que, sexualmente hablando, te convertirás en un verdadero hombre.

Lo que busco en un hombre es que sea un hombre. Después de 10 años de salir con hombres fracasados, sin personalidad y artistas narcisistas, finalmente me enamoré de Iñaki. Cuando traté de averiguar qué lo hacía distinto de los demás, deduje una sola cosa: es un hombre. Ser niño no es ser un hombre. Ni siquiera está cerca. Se baña antes de venir a verme, me escucha cuando le hablo y no se pone histérico cuando quiere decirme que me ama. No tenemos discusiones acaloradas en torno a su capacidad de comprometerse. Al contrario, cenamos a la luz de las velas, discutimos películas y hacemos bromas tontas.

Si tú, como la mayoría de los hombres, quieres ser un hombre verdadero, pero sospechas que eres un híbrido, un niño con modales de hombre, aquí encontrarás los sencillos pasos que te ayudarán en la transición. Considéralos un bar mitzvah automático.

Por ejemplo, tenemos el caso del sexo oral, del que hablaremos más adelante. Si ella dice: "Está bien, ya puedes venirte", responde: "¿Hay algo que pueda hacer mejor?", porque en realidad ella no quiso decir que ya podías olvidarlo, sino que necesitas moverte hacia la izquierda o dibujar el alfabeto chino con tu lengua. La mitad de las mujeres creen que a los hombres no les gusta hacer sexo oral, así que la mejor manera de demostrar lo contrario es rechazando esa consideración. Algo muy similar ocurre con otros aspectos que a continuación te presentamos:

 

1 Un hombre va hacia abajo, sin excusas, sin vacilar

No esperes a que te lo pida: ofréceselo. No esperes un trofeo a tu esfuerzo si lo hiciste por dos minutos. Tómate el tiempo de conquistar y lo lograrás. Ahórrate las quejas sobre el vello, el olor o la consistencia. Si allá abajo algo anda mal, puedes sacar conclusiones sobre ella; de otra manera, guarda silencio.

 

2 Un hombre sabe que no es el único miembro de la relación que tiene una carrera

Enamoradizas como somos, cuando iniciamos una nueva relación también enfrentamos conflictos. Nos preocupa no estar dedicando suficiente tiempo a nuestros amigos, al trabajo, la familia y, aunque no lo creas, a nosotras mismas. Entonces, cuando un hombre pasa el tiempo quejándose de lo demandante que es su trabajo, nos resulta un idiota egocéntrico, a no ser que trabaje en la Casa Blanca. La próxima vez que te sorprendas diciendo: "Necesito enfocarme en el trabajo" para zafarte de la relación, hazle un favor y permítele que encuentre a alguien que valga la pena.

 

3 Un hombre es curioso

Las mujeres nos dedicamos a preguntar y escuchar. Sin embargo, eso no quiere decir que siempre queramos hacerlo. Alguna vez salí con un tipo que pasó cinco horas hablando sobre su trabajo, sin siquiera preguntarme a qué me dedicaba. Por supuesto, fue nuestra última cita.

 

4 Un hombre siente

Una vez estuve con un hombre que no tuvo ningún empacho en confesarme, pocos meses después de haber iniciado la relación, que sentía que yo lo había hecho a un lado en alguna circunstancia que ahora mismo no puedo recordar. Inmediatamente me solté a llorar -no de culpa, sino de gratitud. El hecho de que pudiera expresar esa inconformidad me demostró que la relación le importaba lo suficiente como para comunicarme aquellas cosas que le incomodaban. Un poco es bastante. Muchos hombres sufren cuando tratan de expresar cómo se sienten respecto a cualquier cosa, desde el sabor del salmón ahumado hasta la película que los hizo llorar, y es por ello que nos dedicamos a hacer grandes demostraciones de alegría cuando nos dicen: "Me siento muy conectado contigo en este momento".

 

5 Un hombre cede

Tal vez porque los similares se atraen entre ellos, he salido con más de lo que corresponde a mi cuota de estrechos mentales -y también he pagado el precio. Una vez le dije a un novio que sentí que me había obligado a hacer algo que no quería, me contestó: "¡Claro que no! Tengo un ojo de novelista para los detalles, y te puedo jurar que es falso". Lo que me molestó no fue que discrepara respecto a mi punto de vista, sino que lo juzgara equivocado. Las personas no se equivocan cuando expresan sus sentimientos. Cuando estás inmerso en una de esas peleas en las que, como dijo Bob Dylan, todo lo que diga puedes usarlo a tu favor, trata de ceder un poco. Dile que entiendes por qué ella se siente de ese modo, aunque no haya sido tu intención hacerla sentir así. Las mujeres apreciamos que nos den el beneficio de la duda. Eso es todo. Lleva estas recomendaciones a cualquier cantina, restaurante o calle, y una mujer será dócil. Pero antes de que lo hagas, elimina esta columna para que tu futura novia nunca la encuentre, porque la regla más importante de la hombría es...

 

6 Un hombre aparenta que ser hombre es algo fácil.

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