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Amor en el aire

Amor en el aire
Ellas son muy hábiles para detectar tu aroma, si les agrada es posible que se enganchen a ti.
FOTO:Archivo Men`s Health
POR: Jeremy Katz
FECHA:2012-10-24
Claro que le gusta tu imagen y las cosas que le dices. Pero es el aroma lo que sella el trato entre la mujer de tus fantasías y tú.

La guía deja su novela sobre un mueble y me recibe mientras yo ingreso en Odor Limits, una exhibición sobre los olores en el Monell Chemical Senses Center, en Filadelfia, Estados Unidos. Es una joven adorable, y mientras se aproxima enfoco los ojos en su blusa, que ofrece un amplio panorama de su escote. Me acerco a ella a una distancia socialmente correcta. Cuando estrechamos nuestras manos, me golpea un aroma a chocolate -uno de los olores más desagradables que existen, para mi gusto.

Visualmente me fascina, pero el olfato la ha descalificado de inmediato. En un performance de video cerca de nosotros, la artista Clara Ursitti se esconde tras un árbol en un parque de Glasgow, Inglaterra, mientras un sabueso olfatea en los arbustos a la caza de su olor particular. Cuando el animal encuentra a su presa, la hermosa guía voltea hacia mí. "Todos somos entes de aromas", exclama. Únicos, rastreables, penetrantes. Después de la visita atravieso la calle hacia el Monell Center para ver al doctor Charles Wysocki, quien explica que el sexo y los aromas se encuentran entrelazados en una cámara de vapor. Cada uno de nosotros emana una huella aromática única que informa a una posible pareja algunas cosas sobre la compatibilidad, y las mujeres son particularmente sensibles a estas señales. Para la chica correcta, no habrá loción que huela mejor que tu propio jugo.

 

Nuestro sentido del olfato puede discernir mucho más de lo que pensamos. "A diferencia del resto de los sentido, este alcanza la parte emocional del cerebro con mayor velocidad", señala el director del Monell, el doctor Gary Beauchamp. "También es el más primitivo", añade. "Los organismos más ancestrales lo usaban para tomar decisiones en situaciones en las que debían aproximarse o alejarse de algo." El olfato ayuda mucho en dos de las tareas más importantes: encontrar comida y pareja. El poder del olor podría radicar en su carácter primigenio, su papel para ayudarnos a sobrevivir mientras que las partes más avanzadas de nuestro cerebro se encargan de cosas mucho menos mundanas. "El aroma es algo difícil de describir con palabras, a pesar de que muchos poetas lo han intentado", confiesa la investigadora del olfato Martha McClintock.

Somos buenos al generalizar los aromas: tóxico, apetitoso, irritante o, en mi caso, una categoría espantosa: chocolatoso.

"Me encantaría saber cuál es tu problema con el chocolate", entre risas cuestiona MClintock.

Bueno, doc. Sucedió durante la universidad. Su nombre es Karen...

 

Para nuestras complejas interacciones sociales, nos gusta pensar que podemos confiar en nuestro intelecto. Los científicos se han convencido de que en realidad olfateamos traseros justo como un sabueso. Todo el tiempo.

"Cada individuo produce un aura de compuestos volátiles", comenta Beauchamp. "Esta característica refleja mucha información acerca de su naturaleza: especie, sexo, edad y algunas otras cosas, como sus emociones y estado de salud."

La peste notoria sale de las bacterias que se alimentan de tu dulce y sutil olor. Esta huella, por contraste, es lo que reconoce un sabueso: la apenas detectable esencia de tu limpia desnudez. Es una manifestación de genes del sistema inmunológico llamados antígenos leucocitarios (HLA). Tu paquete particular de éstos es único, pero compartes algunos con tus familiares inmediatos.

Estos genes parecen tener una influencia poderosa en la manera en que copulamos. Una investigación reciente de 165 años de archivos de genealogía islandesa -publicada en la revista Science- revela que los seres humanos tenemos el éxito reproductivo más acertado cuando estamos distantemente -un poco, pues- emparentados. Los primos de tercer o cuarto nivel son los mejores porque, como los científicos de Monell aseguraron en su reporte, "la elección de pareja no está basada en una progenie abundante, sino en mantener un balance entre los costos de procrear dentro del mismo grupo y fuera de él." En otras palabras: quieres estar cerca para combinar fuerza, pero no tanto como para magnificar las debilidades. Y es tu HLA el que te advierte sobre las características del paquete genético de la otra persona.

En la más concluyente demostración de esta teoría, un grupo de científicos en la Universidad de Chicago pidieron a 49 mujeres que olfatearan un bulto de camisetas usadas por hombres sin relación alguna entre ellos para determinar si el aroma les agradaba, parecía familiar, era intenso o picante... De acuerdo con McClintock, las participantes clasificaron la mayoría de los aromas como agradables o familiares, pero la preferencia de una mujer sobre un aroma en comparación con otro la heredó de su padre. Ellas son capaces de detectar una mínima diferencia en el HLA, y prefieren aquellos que empatan más.

Mi encuentro con la guía del museo persiste en mi nariz, así que el reporte de McClintock me es fácil de aceptar. Pero no fue el HLA de la chica lo que me ahuyentó. "No existe evidencia de que los hombres tengan esa capacidad", explica Johan Lundström, investigador de Monell. "Todo parece indicar que únicamente las chicas son capaces de interpretar la información de los aromas."

Así como los ojos masculinos no se pierden un vistazo de un muslo bronceado en un bar repleto de gente, las mujeres reconocen señales de aroma a pesar de los alientos a alcohol o lociones baratas. Wysocki y su colega George Preti se hicieron a la tarea de averiguar si existe algo que pueda esconder el olor de un hombre. Después de probar 40 fragancias con las que los hombres procuran ocultar su esencia, descubrieron que la nariz de un tipo puede ser engañada, pero en el olfato de una mujer el aroma siempre sobresale.Entonces, ¿se trata únicamente de emanar un buen aroma y ya? No. El olfato sirve más bien para discriminar a las posibles parejas. Y, a pesar de que las chicas aseguran que es importante para elegir a un compañero de vida, McClintock cree que se trata de un filtro de aversión y no de atracción. "Es posible que funcione para romper el trato."

 

A pesar de la evidente superioridad femenina para detectar olores, la estructura nerviosa no es muy diferente, de acuerdo con Lundström. Gracias a las neuroimágenes, él está determinado a probar que mujeres y hombres recibimos esa información de la misma manera. Sin embargo, ellas interpretan más información a partir de cada olfateo. "Parece estar conectado con los aspectos emocionales del proceso", añade.

"Los hombres tratan de suprimir esta parte, pero las chicas se enfocan en ella." Él demostró que ellas son excesivamente acertadas al reconocer los aromas de sus amigas. En un estudio que realizó se encontró con una tasa positiva de ocho de cada nueve intentos.

Esta habilidad, como toda la comunicación genética, surge de las feromonas, esos potentes mensajeros químicos que fluyen entre individuos de la misma especie. McClintock hizo el famoso descubrimiento de las feromonas humanas en 1998, cuando determinó que un grupo de mujeres que viven juntas pueden llegar a sincronizar sus periodos después de un tiempo. Las señales menstruales son sólo una pequeña parte de la enorme colección de feromonas en constante flujo entre los seres humanos.

 

McClintock encontró evidencia reciente de una feromona moduladora que tiene efecto únicamente en ciertos contextos. La exposición a una parte recurrente del aroma masculino (llamada androstadienona) mejoró el humor e, incluso, la concentración de las mujeres, pero únicamente en presencia de un experimentador varón. Cuando un grupo de hombres y lesbianas olfatearon el mismo compuesto, sus ánimos se fueron en picada.Las mujeres son tan conscientes de esos humores como de nuestra identidad genética. Pueden oler el miedo justo como los perros.

La doctora Pamela Dalton no disfruta torturar a la gente de este modo. Pero eso es exactamente lo que ordenó para mí en los laboratorios Monell. De entrada, su parco asistente lleva una hora intentando ponerme los nervios de punta. Apenas y sudo cuando se me ordena improvisar un discurso, pero casi me suelto a llorar cuando intento contar en reversa a partir de 1,022 de trece en trece. Si Dalton hubiese entrado en ese instante, la pestilencia del miedo la hubiera recibido de golpe.

"Estuve trabajando con la milicia", me advierte Dalton. "Existe mucho estrés psicológico en conjunto con el físico, sobre todo durante las capturas e interrogatorios simulados. Todos aseguran que esta gente libera un aroma único y extraño que es distinto del típico del sudor normal."

La lección: no es necesario que estés en manos enemigas para emanar señales de peligro a las mujeres a tu alrededor. Ellas pueden identificar el olor de un hombre en peligro. "He escuchado a muchas chicas decir: Adivino el tipo de día que mi marido tuvo únicamente por cómo huele", dice Dalton. "Con ese conocimiento es posible ayudar a una mujer a modificar su reacción hacia esa persona, ya sea para controlar el estrés o huir de la situación."

 

El olfato, en palabras de Lundström, es el sentido más íntimo. Cada vez que olemos algo, partículas sólidas pasan a través de nuestra garganta. Cuando lo hacemos con personas, nos los tragamos literalmente. Los analizamos para determinar si tienen un sitio en nuestras vidas. Tal vez el amor a primera vista es amor a la primera inhalación.

Dejo Monell en la tarde y paso debajo de una escultura que representa a una nariz gigante. Miro hacia las ventanas de la exposición sobre el aroma. La guía se ha ido, el aroma a chocolate se dispersa. Aliviado, me dirijo hacia el estacionamiento.

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