DESCARGA
Síguenos en:

Alimenta tu imaginación con fantasías sexuales

Alimenta tu imaginación con fantasías sexuales
"Investigaciones del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento psicológico de la Universidad de Granada han observado que las fantasías sexuales sadomasoquistas inhiben el deseo sexual masculino".
FOTO:Eric Guevara
POR: Elsy Reyes
FECHA:2012-12-13
¿Hasta dónde puedes llevarlas y adónde pueden llevarte? Conciencia dirigida hacia el placer, de lo prohibido a la realidad. Te damos la clave.

Evocar imágenes eróticas desde el simbolismo hasta la franca creación de lo sexualmente explícito es una tarea que nuestro cerebro con seguridad disfruta. Su proceso -el cual no exige que siquiera muevas un dedo- genera respuestas biológicas y hormonales, tan o más efectivas que un estímulo directo. Disparadoras de erecciones, fluidos y guías hacia el orgasmo, las fantasías ocupan un espacio personalísimo en el que el límite es la creatividad o, bien, la culpa. Porque, si pudiéramos visitar el mundo de "Fantasía", de Michael Ende (en su apartado sexual), con seguridad nuestra "Nada" sería el sentimiento de inadecuación, la percepción de caer en lo socialmente prohibido. Pero ¿quién puede detener esa máquina incansable llamada imaginario? Porque no siempre son la expresión de tus deseos ni de la intención a cristalizarlas. Solo sueños conscientes que incrementan o provocan excitación. No obstante, en ocasiones implantan ideas que rondarán hasta que consigas vivirlas en carne propia. Hasta que logres que tu chica las protagonice. ¿Cuándo es propicio dejarlas salir y expresarse en la realidad?

 

¿Por qué surgen tus fantasías?

Fantasear es uno de nuestros privilegios como especie, es una capacidad. Algunos son más proclives que otros a traer imágenes a su mente e incluso manipularlas, dotarlas de ingredientes o elementos. De hecho, la abundancia o carencia de fantasías sexuales son un medidor de cómo estamos viviendo sexualmente, de la motivación sexual solitaria (como herramienta para una sesión de autoerotismo o masturbación) y, por otro lado, del interés en tener relaciones sexuales con otra persona. Las ensoñaciones eróticas aportan información relevante acerca de las posibles discrepancias en el deseo sexual. Fantasear es una señal de salud sexual. Pero ¿de dónde parten? El sexólogo y filósofo existencialista James Park afirma en su libro Imprinted Sexual Fantasies: A New Key for Sexology (2008) que "ciertas ideas, imágenes y todo objeto de deseo que se traduce en fantasía de sexo se imprimen en nuestra mente en algún momento de la infancia. La impresión es rápida y permanente, en contraste con el aprendizaje, que requiere la repetición constante y el refuerzo". Sin embargo, esto es debatido por investigadores del Kinsey Institute que, tras un estudio, concluyeron que la mayoría adquirimos una fantasía cuando la pareja o un tercero -como los medios- nos las "vende" al representar una propuesta con posibilidades de obtención de satisfacción. Claro, te preguntarás qué hacer con ellas, si deberías compartirlas o guardarlas para ti, porque tal vez ella pudiera asustarse de lo que te pasa por la cabeza en tus momentos de calentura. En especial cuando esas fantasías incluso pueden perturbarte o causarte sensaciones insatisfactorias. Descúbrelo.

 

Sal de mi mente

Parece ilógico por nuestra constante búsqueda hedonista, pero también se crean ciertos entes imaginarios con elementos "peligrosos" que, por lo regular, parten de valores culturales. Y no falta el que se siente un "enfermo mental" cada vez que esa imagen perturbadora visita sus circuitos cerebrales. De acuerdo con la sexóloga Marta Puga, "una fantasía a nivel de terapia es un indicativo. Cuando esta es muy recurrente y ya genera incomodidad, es importante revisar qué está pasando: ¿es algo que se detonó en una etapa de tu vida?, ¿cuándo surge la fantasía?, ¿qué es lo que la provoca?". Una vez que se evoca dicha fantasía hay que revisar qué sensaciones despierta en tu cuerpo o adónde te remite. De ese modo se busca asociarla con un suceso con el fin de que un especialista te ayude a cambiar el concepto del mismo -el cual como tal no puede modificarse, pero sí cómo se concibe- y bajo otra perspectiva se vive y se integra o se descarta.

Por otro lado, están esas que a ti no te van nada mal y que hasta te encantaría vivir, pero dudas en sugerirlas a tu mujer. En ocasiones todo se encuentra en la forma y en el método de venta, claro, con absoluta responsabilidad. Aquí, el paso a paso...

 

Quieres, pero ¿pueden con ello?

Comienza por ponerle nombre y encontrar qué es lo que crees que obtendrías al experimentar esa imagen deseada. Es probable que notes que tu fantasía debe permanecer como tal, pues darle una dimensión tangible o visible sería peligroso.

Por ejemplo, estadísticamente se sabe que la fantasía sexual masculina más común es la de tener sexo con dos mujeres al mismo tiempo. Y esa motivación ha enviado a múltiples parejas al mundo de los tríos o a la vida swinger. Aunque muchos han salido airosos y adoptaron dichas prácticas como estilo de vida, para otros ha sido el detonante de la separación o de la búsqueda de ayuda profesional. Sacó a flote conflictos más profundos. Principalmente porque ella no estaba convencida de unirse y lo hizo por dar gusto. O bien -aunque, según estudios, el hombre es quien propone un trío o intercambio en 85 por ciento de los casos-, hasta 30 por ciento termina herido emocionalmente porque la imagen de su mujer, siendo estimulada por otra, o más aún penetrada por otro, le resultó demasiado amenazante.

Ese puede ser tu punto de partida. Digamos que te excita la idea de tener sexo en el baño de un atiborrado bar, incluso ser descubierto. Pese a que legalmente implica una falta administrativa y posiblemente te saquen del bar, las consecuencias pudieran ser mínimas, en especial a nivel emocional. Sabes que ella accedería sin demasiados argumentos. Pero si lo que quieres traer a la realidad incluye aspectos poco tradicionales, como ciertas expresiones comportamentales, puedes hacer germinar en su cabeza ideas equivocadas sobre tu salud mental. Sobre todo porque vivimos en una sociedad que tilda de malo o digno de rechazo a todo lo diferente o fuera de lo común.

Una fantasía como aderezo de la excitación y la experiencia erótica debe cumplir con los siguientes factores para crear beneficio en pareja. Antes de proponerlo revisa esto:

-Cumple la regla de oro de la sexualidad: "no me hace daño físico ni emocional, no hace daño a mi pareja, no daña a un tercero (persona o animal)".

-De acuerdo con su sistema de creencias e ideología, ella aceptaría y no la pondría en riesgo (repasa el punto anterior y cerciórate).

-Tienen un nivel de convivencia sexual y confianza tales que sabes que puedes compartir tus más calientes ensoñaciones.

 

Cúmplesela y cúmpletela

Resultados de una investigación de la Universidad de Granada, publicados en las revistas Análisis y modificación de conducta y Psychological Reports, revelan que los hombres responden de manera más positiva hacia los estímulos y pensamientos sexuales, y los aceptan con mayor facilidad que nosotras. Es decir, si una mujer propone unirte a la práctica de alguna de sus fantasías, aceptarás con mayor facilidad. Esto, en gran parte, por ciertos tintes de conservación de tu virilidad y tu apertura a satisfacer. Pero nosotras, aunque de acuerdo con el Instituto Mexicano de Sexología fantaseamos tanto como tú, requeriremos de un monitoreo y hasta análisis de los beneficios y costos, así como una cena elegante antes de dar un fallo positivo.

Por otro lado, operamos de distinto modo en términos del imaginario. Las fantasías, al igual que a tus congéneres, te han acompañado en la práctica. Es decir, son parte de tu experiencia sexual por lo regular durante la masturbación desde la adolescencia; pero las mujeres solemos fantasear más durante actividades no sexuales. Podemos estar en plena junta laboral imaginándonos una escena orgásmica. Por lo tanto, se nos hace más complejo bajarla al plano físico, corporalizarla. ¿Quieres que acepte? Aplica esto:

Comienza por pedirle que te cuente una o varias de sus fantasías. Mantén la mente abierta, puedes llevarte una sorpresa. Así irás tanteando el terreno con respecto a la compatibilidad con las tuyas. Obvio, si su fantasía más "extrema" es que le toques un seno en el cine, será complejo que le comentes que la tuya es verla masturbándose con un vibrador en la vía pública. Mide.

Procura que la dinámica de confesiones se dé en un ambiente erótico. Una fantasía en sí misma puede ser que te cuente las suyas y hasta lo haga usando palabras sucias durante una cena o rodeados de gente, fingiendo que hablan de algo casual.

Aceptará unirse o cumplírtela en la medida en que la plantees como algo natural, reflejo de la confianza que han generado en el colchón, y muy importante:

-Que ella protagonice la fantasía y se traduzca en beneficios. O sea, en su placer (ya nos conoces, nada es "gratis").

-Que potencialice su autoimagen respecto a su sensualidad, belleza o capacidad para excitarte en todo sentido.

-Que el objetivo sea explorar juntos otra dimensión de su sexualidad.

-Que los haga cómplices de una "travesura" o experiencia divertida y enriquecedora para ambos.

 

La fantasía como mecanismo de fantasía

Antes de lanzarse al plano físico, ejerciten su capacidad para fantasear juntos. Y creen un termómetro que será muy útil para saberse o no listos para llegar a la realidad. Proponle un juego de "sexo fantasioso", pídele que elija una fantasía y mientras tienen sexo te narre las sensaciones y el paso a paso, que cuente la historia con detalles. Por ejemplo, pretendiendo que eres un extraño, que están en cierto sitio exótico o que hay un tercero observándolos e incluso uniéndose a las caricias. Que ciertos estímulos en ese supuesto no los está ejecutando ella, sino la mano de ese o esa invitada que ambos están imaginando. Al tiempo, y al ritmo de los estímulos, igualmente narra lo que sientes y cómo te percibes dentro de ese campo onírico.

La función de decodificación de información del cerebro es la de simular realidades intencionales. Si realmente lo creen, la experiencia puede ser incluso más excitante que si fuese verdad. Un experimento realizado en 2010 por la Universidad de Minnesota encontró los mismos niveles de endorfinas, serotonina, oxitocina y otras sustancias en personas a quienes se les pedía imaginarse en actividad sexual que en otra parte de su muestra que se monitoreó durante el coito o la masturbación. La mente puede recrear más de lo que imaginamos. Úsala y además juntos descubrirán -por medio de sus percepciones físicas, pero sobre todo psicológicas- si podrían atravesar la línea y llevarse su repertorio imaginario a un contexto vivencial. Si de entrada surgen celos o inadecuación durante la escena imaginaria, mejor déjenlo por la paz.

 

Enrólense

Los juegos de roles son activados y recreados por fantasías. Las más comunes presentan dinámicas en las que hay una figura de poder y alguien que es atendido o dominado. Personajes como el profesor y la pupila, el bombero rescatador, la enfermera que cura al paciente, el o la policía, el ladrón que se mete a la casa de la damisela en apuros y termina por seducirla. Tanto hombres como mujeres sentimos placer al sabernos avasallados por los deseos de otros, lo cual al tiempo nos convierte en juguetes sexuales o en poderosos amantes cuyas pasiones no serán limitadas. Elijan a sus villanos o héroes favoritos y pongan en práctica sus talentos histriónicos.

 

Fantasías y expresiones comportamentales

Hasta la década de los ochenta, cuando se hablaba de voyeurismo, zoofilia, fetichismo, y otras filias, se les denominaba parafilias. Otros más incluso las definían como aberraciones sexuales o perversiones. Aquellas personas que sentían excitación sexual hacia situaciones, objetos de deseo considerados "no comunes" o "anormales" se establecían como parafílicos. La misma fantasía sexual se consideraba no válida. Desde dicha década, el sexólogo mexicano Juan Luis Álvarez Gayou, psiquiatra y fundador y director del Instituto Mexicano de Sexología, propuso el término "expresiones comportamentales de la sexualidad humana". Hoy, ese término es aceptado por la comunidad sexológica a nivel mundial, ya que da lugar a un análisis mucho más profundo, humanístico y objetivo de las mismas.

Las expresiones comportamentales se segmentan o tienen un continuo: de "no eróticas" a "eróticas". O sea, un zoofílico no erótico es alguien que ama a los animales mas no le producen placer sexual o deseos de contacto sexual. Estos comportamientos denominados como no eróticos justo refieren a que no hay un contexto sexualizado y se pueden manifestar de manera "no existente", mínima o acentuada. Un zoofílico no erótico acentuado es un veterinario o un trabajador en pro de los derechos de los animales.

En el continuo siguen las eróticas, que sí comprenden deseo sexual, excitación, placer o clímax sobre algún objeto de deseo (persona, cosa, actividad), y se subdividen en cinco niveles: fantasía, mínimo, preferente, predominante y exclusivo.

Ejemplificando, el voyeurismo o el gusto u obtención de placer por observar a otros en actividades que resultan estimulantes como en contacto erótico, tomando un baño o quitándose la ropa, es bastante frecuente. Es el principio del porno, de los clubes de bailarinas exóticas, las cabinas y muchos otros. Podríamos decir que es fantasiosa o mínima y hasta preferente de manera generalizada. Pero cuando esto es un requisito exigido para tener una respuesta sexual como lograr la excitación, erección hasta alcanzar el orgasmo; cuando está comprometido se habla de una expresión comportamental erótica predominante. Si solamente se alcanza el clímax o se tiene respuesta sexual bajo la presencia del objeto o la práctica, se está supeditado a ello, sería una expresión comportamental erótica exclusiva. Dependiendo del grado en que afecte la vida integral de la persona y sus relaciones deberá o no pedirse ayuda.

Como ves, la fantasía en sí misma es una expresión de la sexualidad y si esta posee elementos u objetos de deseo que te desconciertan, revisa con objetividad el carácter del mismo. Tal vez es la metáfora de una sensación o una intención. Desecha culpas heredadas. Ahora sabes detectar cuándo deben quedarse a vivir en tu mente y cuándo puedes compartirlas. El mundo de las fantasías es un sitio seguro y que controlas. Disfrútalo.

Redes Sociales
Araiz Corre
Encuesta
COACH