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El señor de los orgasmos

El señor de los orgasmos
La diferencia entre tener sexo y crear sexo está en el conocimiento que tengas de tu cuerpo y el de ella.
FOTO:Cortesía
POR: Elsy Reyes
FECHA:2013-01-25
Tú quieres convertirte en Orgasman, ¿no? Empecemos por depurar tu técnica. Estos consejos de nuestra experta te ayudarán volverlas locas.

En una reunión con mis amigas me confesé una traidora en la cama; descubrí, además, una triste verdad sobre la vida sexual. Regresaba de un encuentro erótico, rápido y confuso. Entré al bar aún sudorosa y sonrojada tratando de recordar si traía calzones o si los había olvidado en aquel baño. Cuando me senté sobre la silla de piel tuve claro que sí los traía, pero al revés. Y eso me molestaba. Sin embargo, únicamente podía pensar en mi gran actuación de esa tarde.

Media hora antes, estaba semidesnuda, con la falda enrollada, en un baño de gasolinera teniendo sexo. En realidad es imposible comprender cómo llegué ahí, lo importante es que no pude negarme. Desde que comenzamos supe que sería imposible, por cuestiones de tiempo, llegar al orgasmo... Así que terminé por fingirlo. Quizá fue por compasión hacia él o bien, por salir pronto de la situación -que no dejaba de ser incómoda. Al final de mi relato y el parloteo de mis amigas decidí soltar la pregunta más importante de la noche: ¿qué mujer no ha fingido alguna vez un orgasmo? Durante algunos segundos todas permanecieron calladas; después, la respuesta fue unánime: ¡ninguna!

No lo vamos a negar, fingimos. Es simple. Sólo requiere de unos cuantos gemidos y suspiros. Algunas, con más experiencia, logran estremecerse y crear una escena digna de película porno. Como sea, casi ningún hombre lo nota; varios parecen olvidar que a nosotras nos lleva más tiempo conseguirlo. El orgasmo femenino se basa en la repetición de movimientos, la estimulación correcta del clítoris y el punto G, movimientos lentos, pausados, rápidos y suaves, fricción, penetración, confianza, besos... Sí, ya sé que somos complicadas; pero tú quieres convertirte en Orgasman, ¿no? Empecemos por depurar tu técnica. No estamos diciendo que no sepas cómo, calma, estos consejos te ayudarán volvernos locas al primer intento.

 

En vez del clásico misionero

Prueba una mayor fricción. Eleva sus piernas sobre tus hombros, coloca ambas manos bajo su espalda y levántala. Ponte en cuclillas o hincado en lugar de recostarte sobre ella, eso incrementará significativamente el ángulo de penetración.

 

En vez de penetrarla de una sola manera

Prueba cambiar el ritmo y los movimientos. Comienza girando la cadera lentamente y después aumenta la intensidad. Mueve la cadera de lado a lado como si bailaras, así tocarás más puntos de su vagina.

 

En vez de besarla únicamente en la boca

Prueba besar también sus pies y manos. Succiona sus dedos mientras con tus pulgares recorres el arco o la palma, esto hará fluir su sangre más rápido. Recuerda que el clítoris necesita sangre para sensibilizarse.

 

En vez de hacer la tradicional posición del perrito

Prueba acostarla boca bajo con tres almohadas bajo su abdomen y penétrala mientras masajeas su espalda con aceite (pasa tus dedos pulgares a lo largo de toda su columna).

 

En vez de hacerle sexo oral como lo hacía tu abuelito

Prueba recorrer con tu lengua desde sus piernas hasta el pubis. Rota tu lengua en forma de ocho, lame y después aumenta poco a poco la presión. Utiliza lubricante de sabor y tangas de dulce (puedes ir antes a una sex shop).

 

En vez de un "rapidín" sin ninguna estimulación previa

Prueba colocar tus manos en su espalda y bajarlas hasta los huesos de su cadera, justo en donde inicia su trasero. Masajea con tus dedos de manera circular. Esto la estimulará y relajará, además aumentará la circulación de su sangre. No te quitará más de un minuto.

 

En vez de únicamente penetrarla

Prueba utilizar un vibrador para lograr estimularla adicionalmente. También podrías probar los anillos vibradores, como el de Trojan. Lo mejor de un juguete sexual es poder compartirlo con ella.

 

En vez de un simple y llano mete-saca

Prueba estimular el clítoris mientras la penetras. Aplica una buena cantidad de lubricante con base de agua y recorre sus piernas.

 

¿Listo para convertirte en el señor de los orgasmos reales? El arte de depurar una técnica se basa en la práctica. Rompe con tu antiguo método. La diferencia entre tener sexo y crear sexo está en el conocimiento que tengas de tu cuerpo y el de ella. Mejorar una posición o estimular correctamente es lo que da la maestría. Disfruta de tus nuevos poderes de Orgasman ¡y hazla gritar!

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